*** Bondage Medical - Ataduras médicas empleados en las fantasías de bondage ***
Hoy os vamos a descubrir secretos de las ataduras en el campo médico, os enseñaremos y os descubriremos aspectos legales y éticos válidos en las fechas presentes de este artículo, y por supuesto os hablaremos de bondage medical.
Es una modalidad de bondage practicada por poco público, pues requiere disponer de un material de alto coste económico, un escenario acorde con el juego sexual, un conocimiento del uso del material, y una difícil adquisición, pues hay personas quienes nos han comentado que han intentado comprarlo en tiendas especializadas de material sanitario o médico, y tampoco lo han conseguido.
En primer lugar, debéis de saber que el término "ataduras médicas" o bondage medical" sólo lo usan las personas con estas preferencias sexuales, dado estas prácticas por supuesto no se realizan en lugares ajenos a la intimidad de las parejas o personas mutuamente adeptas de estos juegos. En términos médicos su palabra correcta es "contenciones", el cual suele completarse con la expresión "contenciones mecánicas". Es decir, si escuchamos que un paciente ha sido sometido a contenciones mecánicas, o médicas o físicas, significa que el paciente ha sido atado.
Dicho esto, sería oportuno explicar cómo funcionan cuanto conocemos popularmente por las ataduras médicas.
Legalmente, se entiende por contención mecánica (también llamada contención física o médica) el uso de un dispositivo físico y/o mecánico para restringir los movimientos de una parte del cuerpo, o impedirlos en su totalidad, con el objetivo de prevenir actos que pueden suponer riesgo de lesión para el propio paciente u otras personas de su entorno.
En cada país se regulan de manera distintas. En algunos países están prohibidas. En el caso de España, por ejemplo, son legales.
En Barcelona (España), en las fechas presentes del año 2009 de este artículo escrito, sólo dos jueces pueden determinar si una persona ha de ingresar de forma forzosa en un hospital psiquiátrico, hecho el cual adoptan los jueces cuando comprueban que la persona afectada está en situación de riesgo para sí mismo y quienes le rodean, así como cuando la susodicha persona no es consciente de sufrir una enfermedad mental que requiera atención médica profesional, y cuyo realidad es avalada y confirmada por la valoración de un médico forense.
Sin embargo, aún a pesar de poder decidir el ingreso de un paciente, no puede decidir sobre el tratamiento qué recibirá (aunque la ley sí dice que ante tratamientos que supongan un riesgo para la salud del paciente, como podrían ser los electrochoques, sí se debe de pedir autorización al juez y a la familia), fecha de su alta médica o contenciones mecánicas (esto es, las ataduras), las cuales son legales en España y hay conocimientos abundantes de sus aplicaciones.
Desde un punto de vista ético, es una medida de urgencia que debe utilizarse como último recurso, después de que hayan fracasado el resto de medidas alternativas, como la contención verbal, la contención ambiental o la contención farmacológica, y por supuesto, dentro del código ético médico, se valoran oportunas aplicar las ataduras médicas a los pacientes cuando éstos, a causa de la enfermedad o la medicación, pueden provocarse lesiones a sí mismos (autolesiones, caídas accidentales, etc.), lesiones a terceras personas, quitándose vendajes que cubran las heridas, alteraciones graves del programa terapéutico para la pacientes (extracción de sondas o sistemas de soporte vital, vendajes, etc.) , daños al entorno (como podrían ser aparatos médicos de diagnóstico) o incluso pueden aplicarse si el propio paciente lo solicita y el personal asistencial lo considera justificado, entre otros ejemplos.
Las ataduras médicas se suelen hacer con cinchas de cuero homologadas o dispositivos de contención homologados, correas, muñequeras u otros dispositivos de inmovilización homologados, los cuales además deben de reunir las condiciones exigidas acerca de su longitud, textura y presión, para evitar posibles lesiones a la persona. No se usan cuerdas, cinta de precintar o material propio de las fantasías de bondage, pues en este caso sí habría planteamientos legales a cuestionar.
También cabe remarcar que las ataduras son distintas dependiendo de la propia finalidad de las ataduras, cuyo uso en todos sus términos (inmovilización, duración, posición, etc), suele estar regulado, dependiendo por supuesto del país en el cual se apliquen. Aquí, en España, hay una regularización ética y médica, y también legal, la cual puede variar según la comunidad autonómica en la cual se resida.
Aquí, en Catalunya, creo recordar que el artículo 5 en su sistema social (o sanitario) establece el derecho a no ser sometido a ningún tipo de inmovilización o restricción física o farmacológica sin
prescripción médica y supervisión, salvo que exista peligro inminente para la seguridad física del usuario o de terceras persona u otros preceptos mencionados anteriormente.
Asimismo, se informa al paciente afectado/a de la necesidad de proceder a la contención, para intentar que lo acepte y colabore, ceñidos de este modo a un concepto legal cubierto por el derecho de que la persona con capacidad para decidir otorgue su consentimiento ante la adopción de esta medida (sea el paciente o los familiares y personas vinculadas si el paciente es incapaz), aunque se acepta como situaciones de excepción a la exigencia del consentimiento el caso de riesgo para la salud pública, la urgencia, o la incapacidad para personas como por ejemplo con trastornos psíquicos, sin presencia o contacto de familiares y/o vinculados.
Pero, en líneas generales, ceñidos a las leyes españolas, siempre que esté justificada la aplicación de una contención mecánica se debe de respetar una serie de principios éticos, entre los cuales figuran los siguientes:
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- cualquier persona, en su estado sano y lúcido, tiene el derecho de tomar decisiones sobre su vida y su salud, y por lo tanto la persona que requiera la aplicación de contenciones mecánicas deberá de ser informada del uso de esta medida, e incluso si es posible se deberá solicitar su consentimiento. Si dicha persona no pudiera darlo por su enfermedad, la información y el consentimiento recaerán en su entorno más próximo;
- la atadura aplicada debe de limitarse solamente a su uso en beneficio del paciente, siendo siempre este tipo de intervenciones beneficiosos para el/la paciente y siendo dichos beneficios siempre superiores a los perjuicios que se pudieran ocasionar;
- las contenciones mecánicas deben de causar las mínimas e imprescindibles limitaciones de movilidad al paciente, restringidas a la intensidad y gravedad suficiente que requiera la situación;
- las contenciones se aplican en lugares protegidos de la miradas innecesarias de terceros y personas ajenas al cuidado del paciente y la contención. No se toma fotografías e imágenes de los/as pacientes sometidos/as a contenciones mecánicas salvo por orden judicial, y no se permite hacer ningún uso de alguna de estas imágenes salvo aquellos autorizados judicialmente, o cuando dicha imagen sea prueba o documento imprescindible en una acción judicial;
- se debe de revisar con cierta periodicidad la piel en contacto con las ataduras, pues hechos como el roce pueden provocar irritaciones o heridas en la piel;
- las ataduras no deben de oprimir jamás la circulación sanguínea del paciente tratado;
- las ataduras deben de ser ordenadas después de haber sido identificado el síntoma médico por el cual se consideran necesarias, y deben de especificarse las circunstancias bajo las cuales han de usarse las ataduras, registrándolas en la historia clínica donde se explicara el riesgo de la persona, la planificación y evaluación de los cuidados, para dicho tratamiento;
- el código ético asume que la contención mecánica es una medida muy estresante para el paciente, razón por la cual se suele acompañar de una sedación farmacológica, debiendo de desatar al paciente tan pronto el uso de las ataduras no sea necesario, o represente riesgo para su salud y bienestar. El procedimiento habitual es la retirada de la inmovilización física progresivamente, observando la respuesta del paciente, retirando las ataduras de cada miembro con intervalos de tiempo superiores a cinco minutos;
- y como dicta la razón, el sentido común y la legalidad española, las ataduras no deben de representar ninguna humillación o acción denigrante sobre el paciente, respetándose siempre su dignidad, el máximo respeto, y los derechos fundamentales de las personas.
Sin embargo, la aplicación de las ataduras en el campo de la medicina despierta su polémica. Aunque se justifican especialmente para la prevención de caídas o lesiones infringidas de manera propia, hay sectores de la sociedad quienes critican su aplicación en la medicina pues pueden provocar daños por inmovilidad, pérdida de masa muscular y debilidad muscular si esta inmovilidad es excesivamente prolongada, hipotensión ortostática, o tromboembolismo, por ejemplo. Estos daños podrían existir si el/la cuidador/a no fuese una persona capacitada para aplicar las ataduras y realizara las ataduras incorrectas, o no supiera valorar el tiempo máximo de cada atadura, razón por la cual en muchas instituciones se intenta evitar el uso de ataduras en el cuidado de pacientes por enfermedades no mentales.
El cuidador/a, enfermero/a, médico o persona que aplique las ataduras debería de saber, tal como hemos explicado con anterioridad, que la posición de inmovilización debe de ser la más adecuada en cada caso. Por ejemplo, debe de saber de los riesgos de la posición de decúbito prono en pacientes obesos pues algunos estudios la han relacionado con situaciones de muerte súbita por asfixia posicional, o los riesgos de la posición de decúbito supino, que también comporta su riesgo si el paciente presenta síntomas que derive en vómitos, pues hay riesgo de asfixia por su propia aspiración del vómito.
En España, algunos casos han ayudado a fomentar la polémica y han formado parte de las noticias en medios de comunicación españoles, como un hospital psiquiátrico el cual mantenía a sus enfermos sometidos a contenciones mecánicas sujetas a la cama y los radiadores, donde presuntamente permanecían atados de día y de noche. Otros casos, donde pacientes presuntamente fallecieron en los centros donde estaban ingresados en incendios de los cuales no pudieron escapar a causa de las ataduras a las cuales estaban
sometidos, también fomenta el debate en torno a las ataduras, aunque en España no se niega todavía que se valoran necesarias para enfermos mentales de especial agresividad y gravedad.
Aún así, se pretende evitar siempre la polémica en incidentes no deseados haciendo que los profesionales, enfermeros/as u otro personal, relacionado en la contención mecánica, tenga los conocimientos necesarios para aplicar las técnicas de inmovilización, así como actitud madura y reflexiva.
De todos modos, aquí en Bondage10 no vamos a tratar estos debates, pues tampoco este es el objetivo de este artículo, salvo el texto preciso con finalidad informativa y cultural, el cual consideramos ya se ha cumplido en este tramo.
Por lo tanto, hablaremos propiamente a partir de ahora del bondage medical aplicado como fantasía erótica.
En primer lugar, deberíamos de puntualizar que el bondage medical es distinto al sado medical, y para muchas personas pueden no tener ninguna relación entre ambos. Explicado de una manera resumida, en el sado medical se aplican prácticas como enemas, lavativas, o se llega a hacer uso de inyecciones, inyectándose realmente un suero (suero fisiológico) del cual no vamos a hablar, pues Bondage10 no es una web de medicina y nosotros no tenemos la titulación correspondiente para esta oficio. Sólo os diremos que no recomendamos hacer esta práctica, porque este suero no es un juguete, debiendo sólo de emplearse por profesionales de la medicina en los casos necesarios.
Estas prácticas, así como otras no mencionadas, no forman parte del bondage medical, y no se practican, aunque halla personas que mezclen ambos campos y seguro les molesten esta afirmación. La competencia profesional existe en España incluso en las recetas de cocinar perejil con miel, y por supuesto en este campo erótico también existen dichas competencias que generan sólidas enemistades, alcanzando extremos de envidias y otras malas artes. Este hecho ocurre siempre en todas las competencias profesionales con intereses económicos, más o menos disimulados y perceptibles para las personas visitantes y usuarios/as.
Pero, realmente, el bondage medical se refiere exclusivamente a las ataduras. Es decir, son personas quienes les gusta atar o ser atados/as con dispositivos de inmovilización homologados en la medicina, para su uso en hospitales o psiquiátricos, generalmente, sin ningún castigo, dolor o humillación. Buscan, exclusivamente, el erotismo de unas ataduras distintas.
Con este objetivo hay muchos materiales. Quizá el más conocido sea las camisas de fuerza, gracias en especial al cine y la televisión, aunque en los próximos días publicaremos un artículo dedicado a las camisas de fuerza, dado ofrecen mucha diversidad monotemática.
Aún así, hay otros elementos. Hay antifaces médicos, inconfundibles por la característica movilidad y fijación sobre el ojo del parche, máscaras bozal (cuyo fin no es amordazar a la persona sino evitar de lesiones como mordiscos, entre otros), y una gran variedad de correas, arneses, muñequeras y material de atar.
En nuestro país no es un negocio en las fechas presentes, pero a nivel internacional, como podría ser Estados Unidos o Alemania, hay empresas y portales webs dedicados de manera exclusiva a la venta de estos productos. Sus precios son competitivos, su calidad es indiscutible, y los modelos de los aparatos o ataduras son extensas, y básicamente las personas que disponen de estos equipamientos para su uso propio y personal compran en países extranjeros.
Así, pues, es fácil intuir que hay muchas páginas, y es difícil seleccionar la mejor página en este sector. Algunos portales ofrecen las novedades y avances de este mercado, pero tienen poca variedad. Otros portales, sin embargo, carecen de actualizar su catálogo al ritmo del mercado, pero disponen de una gran variedad en todos los de productos donde elegir.
Simplemente, se debe de navegar con tranquilidad y paciencia por la red, buscando aquel portal que nos ofrezca el producto de nuestro agrado con todos los requisitos de seguridad y calida.