*** Uso de las camisas de fuerza en las fantasías de bondage ***
Hoy os vamos a hablar de un producto de contención mecánica (tal como se denomina técnicamente en España a las ataduras médicas) propio de los centros y hospitales psiquiátricos mayoritariamente, y usado por algunas personas como modalidad erótica en algunas fantasías de bondage.
Se trata de las camisas de fuerza, y de cuyo uso erótico y sexual encontraréis información abundante en centenares de páginas de Internet en inglés, escribiendo las palabras straitjacket (término aceptado en la época moderna) o straight jacket (para webs con mayor antigüedad).
Straitjacket es, concretamente, la traducción al inglés de la palabra "camisa de fuerza".
En España tiene pocos seguidores las camisas de fuerza, pues como otros muchos productos son caras y de difícil adquisición, ya que se encuentran en muy pocos establecimientos. Sin embargo, a nivel internacional hay miles de seguidores con páginas webs exclusivas llenas de modelos, fotografías, vídeos, y por supuesto su venta.
Comenzaremos, en primer lugar, definiendo qué es una camisa de fuerza. La camisa de fuerza clásica es una prenda de tela fuerte abierta por detrás y con mangas cerradas por sus extremos, que sirve para sujetar a los/as pacientes cuando éstos se encuentran en una grave alteración psíquica que provoca riesgo para sí mismos y terceras personas, o están afectados por enfermedades mentales que provocan transtornos de conducta de diversa gravedad, entre otros casos.
De esta forma se puede inmovilizar los brazos de una persona, en cuya posición clásica son los brazos cruzados sobre el pecho, permitiendo hacer solamente un pequeño movimiento.
La diferencia más notoria entre las camisas de fuerza para ambas temáticas quizá radicaría en el hecho de que las camisas de fuerza institucionales suelen estar hechas de tejidos fuertes y resistentes muy diversos, mientras que las camisas de fuerzas para uso de bondage están hechas sobre todo de vinilo o cuero. De todos modos, una camisa de fuerza institucional puede ser usada en un juego de bondage, mientras que por el contrario una camisa de fuerza hecha con vinilo o cuero no podría ser usada en un centro hospitalario psiquiátrico, dado su inequívoco carácter erótico y sexual podría ser considerado no apropiado al tratamiento o necesidad del enfermo/a o paciente.
Hay diferentes tipos y modelos de camisas de fuerza, con distintos diseño, cuyos nombres técnicos responden en su abrumadora mayoría a la marca que lo fabrica, y por esta razón no menciono en este artículo ningún tipo en concreto por su nombre que le identifica, debido a la presunta relación comercial con el fabricante.
Sí diré que podemos encontrar camisas con hebillas de las correas al frente (consideradas poco seguras pues se pueden liberar de diferentes maneras a causa de su ubicación), con hebillas a los extremos, con hebillas a la espalda, con correa en la entrepierna, con correas de muñeca, con collar, con doble hebilla y doble correa, con cerraduras con dispositivo de bloqueo o cierre de seguridad, con las mangas diseñadas para cruzar los brazos en la espalda, y un largo etcétera novedoso e imaginativo de modelos muy diferentes.
Todos ofrecen la misma prestación, aunque añaden diversos complementos para mayores ataduras, más seguras, más complejas y mejor estética. Este gran mercado está basado en su popularidad mundial y su éxito, el cual se originó principalmente por estar consideradas como una forma humana y respetuosa de inmovilizar al paciente, supliendo en aquellos siglos pasados, cuando se empezaron a aplicar, a las ataduras de los pacientes con cadenas tortuosas y denigrantes.
Aportó muchas ventajas. Se popularizó que las camisas de fuerza no aplican ninguna presión y roce al cuerpo, y por lo tanto no dificultaba el riego sanguíneo y no provocaba roces, abrasiones y lesiones de la piel, muy habituales en los pacientes atados con cadenas. Al mismo tiempo, las camisas de fuerza permitían una cierta libertad que no otorgaban las cadenas, pues los pacientes atados con este utensilio podían andar sin ningún impedimento, haciéndose famosa la imagen de los enfermos/as paseando por los jardines y pasillos de los recintos vestidos con esta camisa.
Antiguamente, esta fama también vino acompañada de su parte negativa. Se comenzaron a usar masivamente, a veces de manera innecesaria y con pacientes no necesitados de su aplicación. Se olvidó que la seguridad de una camisa de fuerza depende en gran medida de su tamaño. Para no poder liberarse de ella, la camisa debe de ajustarse en el pecho y las axilas, impidiendo de este modo que la persona atada saque los brazos las mangas. Sin embargo, si la camisa queda holgada en estas zonas, se puede liberar sin ningún problema, a pesar de que la cintura resultara
ser muy estrecha.
Hoy en día se ha vigilado y se ha mejorado mucho en los detalles para no liberarse de ellas. Se ha perfeccionado el ajuste de las correas, su longitud, los extremos de las mangas, e incluso se ha valorado la rotación de las muñecas, una razón clásica por la cual las personas podían desatarse.
Se conocen también los peligros de las camisas de fuerza. Se sabe que las ataduras de las camisas deben de utilizarse por periodos cortos de tiempo, dado un sometimiento de tiempo largo conlleva riesgos para la salud de la persona atada. Provoca fuertes dolores en los hombros y los codos, cuyas zonas del cuerpo la sangre tiende a ralentizarse, provocando inflamaciones y fuertes dolores. A causa de las inflamaciones y la movilidad muy limitada (imposibilidad de estirar los brazos, entre otros), el riego sanguíneo se ve afectado, pudiéndose incluso adormecer los dedos y las manos, perdiendo sensibilidad, tacto y movilidad en ambos durante un periodo de tiempo de acorde a la prolongación excesiva de las ataduras.
Por lo tanto, si usáis una camisa de fuerza en vuestros juegos eróticos, recordar que no os debéis de confiar. Existe también riesgo por ataduras excesivas en tiempo, y debéis de liberar de la camisa de fuerza antes de experimentar las primeras molestias. Para conocer el tiempo apropiado, vuestra propia experimentación práctica os enseñara la resistencia, pero es recomendable comenzar las primeras veces por tiempos inferiores a cinco o diez minutos.
Quizá sea muy poco tiempo, pero aprenderéis a medida que tengáis más conocimiento erótico, experiencia y práctica, si podéis incrementar la duración, paulatinamente.
Dicho esto, es obligatorio dedicar unos párrafos en este artículo para hacer mención de su famoso uso mundial como elemento para espectáculos de escapismo, con actuaciones espectaculares tal cual es zafarse de una camisa de fuerza colgando boca abajo desde la altura de un rascacielos. Hay muchos escapistas que tienen incorporado en su repertorio de actos esta acción, aunque en las fechas presentes todavía sigue siendo el famoso ilusionista Harry Houdini la persona más recordada y admirada en estos espectáculos.
Existen grandes mitos acerca de las técnicas del escape de una camisa de fuerza, algunos de los cuales han sido popularizados por el cine, como el famoso acto de dislocarse el hombro, basado en el hecho de tener la holgura necesaria para sacar un brazo de las mangas de la camisa. Realmente, como bien se acaba de decir, se puede escapar de una camisa de fuerza si ésta no se ajusta a nuestro cuerpo, y es holgada. Bajo estas circunstancias es sencillo quitar un brazo de las mangas y desprenderse de la camisa.
Hay otros métodos conocidos, como podría ser encogiendo el cuerpo realizando una respiración profunda, pero en todos los métodos el principio esencial es conseguir que de alguna manera la camisa de fuerza quede holgada sobre nuestro cuerpo.
Sin embargo, esta no es una página web de escapismo, y por lo tanto no vamos a añadir mayor contenido acerca de las técnicas de escape de las camisas de fuerza.
Hay muchas fotografías en la red de chicas atadas con camisas de fuerza. Hay fotografías realizadas en un espectacular y elaborado escenario que recrea una sala de evaluación de un psiquiátrico, con sus paredes y suelos acolchados y su cristal muy conocido gracias a innumerables series y películas de acción. Hay camisas de fuerza de cuero, de vinilo y otros materiales, y camisas de fuerza completas que cubre desde la cabeza hasta los pies, con sus clásicas correas acompañadas de otras correas que se atan desde los aros provistos en los cintos de la prenda a la camilla donde la persona está tumbada. Es un ejemplo para explicar que hay diseñadores/as quienes confeccionan las camisas de fuerza según los gustos y exigencias de sus clientes, creando así camisas de fuerza únicas y personales. Esta práctica es habitual en países extranjeros como Estados Unidos y Alemania, lugares preferentes donde las personas de todo el mundo simpatizantes de esta práctica (entre ellos también los clientes españoles) realizan sus compras y pedidos.
Si queréis profundizar en mejores conocimientos de esta prenda usada en el bondage, hay centenares de páginas webs, y es muy difícil seleccionar la mejor página, o recomendar alguna página concreta. Sería recomendable que vosotros/as mismos/as hicieráis vuestra propia selección, de acorde con vuestras preferencias personales, buscando a través de los buscadores escribiendo la palabra straitjacket. Encontraréis miles de resultados, y por lo menos esperamos que este artículo os sirva de base informativa y cultural para practicar siempre voluntaria y libremente vuestras fantasías sexuales, con seguridad, precaución, paciencia y sentido común.