Fecha BONDAGE10.COM Autor/a
marcgisbert
*** Cursos de bondage: Frogtied ***
La posición de frogtied no tiene la fama del hogtied, de la cual surgió como variante, e incluso podríamos afirmar que hay personas que la desconocen, pero al igual que el hogtied consigue también una inmovilización firme y severa.
Básicamente, su apariencia física es muy similar al hogtied, aunque la variedad entre ambas posiciones radica en el bondage aplicado en las piernas, las cuales quedan dobladas de la misma forma que las patas de las ranas (y de ahí su nombre, pues frog en inglés es rana).
Pero, como siempre, al igual que para empezar cualquier juego erótico, siempre es obligatorio tener en cuenta las normas básicas y esenciales, y a cuyo curso, en esta misma sección, os remito a leer. Las normas básicas desempeñan la función principal del placer en toda fantasía sexual y relación sexual entre las personas, sea cual sea el número de participantes en la relación, su sexo o la relación afectiva entre éstos.
Teniendo en cuenta tal aspectos, los cuales insisto son obligatorias para el desarrollo de la fantasía sexual, os presentamos un curso sencillo de la posición clásica de frogtied. Hemos de advertir, para las personas sin experimentación principalmente en esta práctica, o sin ninguna experiencia, que esta posición de bondage es sumamente agotadora. Puede producir intensos dolores en las piernas, en la zona femoral de manera muy especial, con calambres nerviosos, o adormecimientos del muslo en cuanto refiere al cuadríceps y femoral, entre otras molestias, razones suficientes para ser una práctica de muy corta duración, sobre todo en personas sin experiencia.
A medida que abarca vuestra experiencia, y gozáis de un mayor conocimiento sexual, tanto propio como de la persona que participa con vosotros o vosotras en el juego erótico, podréis desarrollar mejor la fantasía.
Realizada esta advertencia, comenzaremos con el curso.
Material para el frogtied
Como siempre, y según nuestro parecer, el bondage se goza con cuerdas, y por tanto, el curso se desarrolla con cuerdas. Para un frogtied básico no es necesario usar kilómetros de cuerdas, aunque necesitaremos algo más de cuerdas, en comparación con un hogtied sencillo. Para las muñecas usaremos una cuerda cuya longitud oscilará entre un metro y dos metros, dependiendo del volumen estético que deseemos imprimir.
Habéis de tener en cuenta que siempre las cuerdas excesivamente largas son molestas. Puede enredarse la misma cuerda consigo misma, pueden hacerse nudos en su recorrido, puede hacerse una apariencia demasiado voluminosa, y puede ocurrir no saber qué hacer con tanta cuerda.
Sin embargo, para las piernas habremos de establecer cuerdas de mayor longitud, para rodear doblados gemelos y muslos al completo. Por ejemplo, en el caso de Christie (1,63 cm de altura, 47 kg. de peso), la circunferencia completa de su pierna doblada (atrapando gemelo y muslo) oscila en torno a los 85 cm, por lo que podemos calcular que en cada
vuelta aplicada gastaremos unos 90 cm. de cuerda (debe de considerarse también la opresión de la pierna, y la altura a la cual aplicaremos las ataduras). Por lo tanto, cuatro vueltas completas, además del cierre interior, nos exige una cuerda de longitud mínima de tres metros, para cada pierna. En el caso de pretender conseguir volumen visual de las cuerdas, pueden usarse dos cuerdas, o una cuerda de longitud cercana a las cinco metros.
Fijación de las cuerdas para atar
Atar no significa liar las cuerdas en torno a la persona, y apretar. No es necesario apretar para realizar unas ataduras, efectivas y perfectas. No se debe de apretar jamás, y mucho menos en posiciones como el frogtied, pues es una posición sensible a cualquier mínima molestia, en especial en las piernas, debido a la fuerza que realizan las piernas flexionadas, cuando quieren volver a su cómoda posición.
Teniendo en cuenta esta advertencia, comenzaremos explicando la forma de atar las manos.
En primer lugar, no apretaremos las cuerdas en las muñecas. Los brazos se atan a la espalda. Con las manos juntas, la cuerda rodeará por el perímetro exterior las dos muñecas, dando vueltas en posición horizontal, y realizando cruzados por el interior de las muñecas, siempre tomando cada extremo de la cuerda una dirección distinta, para poder realizar el nudo. Los dos extremos de la misma cuerda no pueden ir nunca en la misma dirección, dado que de esa manera el nudo no tendría ninguna eficacia.
Después de haber realizado la operación de estar la persona ya atada con los brazos a la espalda, procederemos a atar las piernas, con sumo cuidado, delicadeza y paciencia. En el ejemplo de este curso usaremos cuerdas cuya longitud sea de cuatro metros.
En primer lugar, es recomendable buscar una posición cómoda para la persona que está siendo atada, la cual también permita atar con facilidad. Las piernas han de estar dobladas, como si estuviéramos de rodillas en el suelo y nos quisiéramos sentar encima de las piernas. El resultado de la posición es quedar tocándose gemelos y femoral, e incluso los talones de las plantas de los pies pueden tocar las nalgas de la persona atada, por supuesto según su flexibilidad y la longitud de las piernas de la persona.
Colocadas las piernas en esta posición, voltearemos la cuerda por el contorno exterior, concretamente por encima del cuadríceps y por encima de la zona conocida como la espinilla (la zona de la tibia y el peroné), dando vueltas en dirección horizontal, hasta haber usado 3/4 partes de la totalidad de la longitud de la cuerda.
Usando sólo la cuerda de este modo, cabría señalar que muy probablemente la persona podría desatarse las piernas, pues la cuerda tenderá con el paso del tiempo (por el movimiento incluso) a resbalar hacia la rodilla, y por cuya zona acabara liberando las piernas de sus ataduras. Para no suceder esto, habría de oprimirse las cuerdas de forma tan salvaje que en menos de dos minutos el dolor es insoportable, y por supuesto, desde aquí prohibimos esta aplicación.
Hay un modo de evitarlo, el cual no causa ningún daño. El último tramo de la cuerda (aquella ¼ parte que hemos recomendado no usar) lo aplicaremos deslizando la cuerda entre el interior de la pierna, a través del hueco restante entre el femoral y el gemelo. Muy probablemente, si la persona goza de buena flexibilidad, joven y sana, las piernas están muy flexionadas, y no encontraréis forma de deslizar la cuerda por la zona descrita. No se debe forcejear para conseguir deslizar la cuerda, porque de este modo provocaréis pellizcos dolorosos, pues las carnes están muy juntas. Pero, si observáis con atención, veréis que la pierna flexionada ha dejado dos espacios minúsculas, por el cual, a pesar de no haber espacio para la mano, sí puede circular la cuerda. Un espacio de éstos se ha formado en la parte trasera de la rodilla, donde la genuflexión forma su ángulo, y el segundo espacio está cercano a los tobillos. Deslizaremos la cuerda en dirección de ida por el primer espacio, y volveremos la cuerda (en su dirección de venida) por el segundo espacio.
Para afianzar las ataduras, una vez hemos deslizado la cuerda aprovechando los espacios vacíos, la ceñiremos arrastrando lentamente (para evitar la sensación de "quemazón") hasta los trazos horizontales realizados con anterioridad, los cuales ya hemos dicho que su uso ha sido rodear las piernas dobladas, y evitar de este modo que recobren su posición.
Dicho paso lo realizaremos con dos cuerdas independientes en las dos piernas.
Un detalle a valorar de este paso es que los espacios pueden variar considerablemente según la complexión de la edad (hay grandes diferencias entre personas delgadas y personas con sobrepeso, por ejemplo), así como según su edad (dado los huesos sufren descalcificación y se pierde masa muscular a mayor edad), por ejemplo. Cabría mencionar, también, la aplicación del nudo. Para conseguir que la persona atada no pueda desatarse (finalidad del juego pretendida libre y voluntariamente por los/as participantes, tanto quien realiza la práctica de atar como la persona atada), el nudo debe de colocarse fuera del alcance de los dedos. Por supuesto la aplicación del nudo depende también mucho de la agilidad de la persona atada, por lo que la zona menos accesible dependerá de la persona atada, aunque en esta posición, como norma general, las zonas menos accesibles son las caras externas de las piernas, la parte frontal del muslo y el espacio interno cercano al ángulo genuflexionado de las rodillas.
Puede ayudarse, a la persona atada, a conseguir una posición de las piernas más dobladas o menos dobladas, según la aplicación de las ataduras, pero siempre su flexión atrás debe de responder al gusto y comodidad de la persona atada. En caso de personas jóvenes con buena elasticidad, las piernas pueden quedar muy dobladas hacia atrás, pudiendo llegar a tocar los talones el muslo propio de la persona atada o incluso sus nalgas, según la altura, tal como hemos mencionado anteriormente. El resultado de la práctica es la completa indefensión de la persona atada. Los brazos quedan inmóviles a la espalda. Las piernas también quedan sin ninguna utilidad. Las piernas quedan dobladas y "obligadas" en una posición inalterable, que impide cualquier gesto como puede ser, a modo de ejemplo, ponerse en pie, estirarse, doblarse, etc. El frogtied, de este modo, es tan perfecto, seguro y firme, como el hogtied.
Asimismo, da gran variedad de fantasía, pues se consigue el mismo resultado de indefensión e inmovilidad en las piernas, sin necesidad de atar las piernas juntas. Por esta razón, esta posición es más adecuada en caso de pretender realizar juegos genitales o anales, para quienes les gusta las prácticas diversas de sexo anal.
Pero, tal como hemos dicho al principio de este curso, debéis de tener en cuenta que el frogtied es una posición muy agotadora e incómoda, y hay muchas personas que esta práctica no es de su gusto.
Si es vuestra primera práctica, el tiempo máximo aconsejado es de diez minutos, aunque si surge cualquier anomalía, cansancio o incomodidad, anular el juego y proceder a desatar la persona inmediatamente, cortando las cuerdas si fuese necesario o urgente.
Complementos del frogtied
Como en cualquier otra fantasía erótica, podéis aplicar diversos complementos a la indefensión proporcionada por la posición del frogtied. Se puede usar la fantasía de los ojos vendados, pues tener los ojos vendados contribuye en gran manera a la excitación. El hecho de no saber en qué zona de tu cuerpo depositará la mano tu pareja, o dónde aplicará las próximas caricias, besos o roces, o no saber qué está haciendo en aquellos momentos de pausa que se pueden provocar intencionadamente, incrementa la sensibilidad de todo el cuerpo.
Otro complemento es una mordaza, para desarrollar el juego erótico con las sensaciones de estar amordazado, si vuestra pareja es chico, a amordazada, si por el contrario vuestra pareja es chica. Siempre, por supuesto, aconsejamos como mordaza la cinta de precintar, y os recomendamos visitar nuestro curso de mordazas, para conocer su práctica y muchos consejos útiles. Si no tenéis experiencia en mordazas, es obligatorio visitar el curso.
Recordar que, en caso de practicar el juego con la persona amordazada, habéis de acordar alguna contraseña para advertir de cualquier mala incidencia, y estar atentos a los murmuros, pues por instinto la persona indicara la primera advertencia con murmuros que reclaman la atención de la persona que está atando.
CONSEJOS A SEGUIR
Recordar muy importante:
- Preguntar siempre a la persona, que libre y voluntariamente ha depositado la confianza en vosotros/as para ser atado o atada, cómo se encuentra, si le aprietan las ataduras, si está cómoda, etc. Ante cualquier anomalía o molestia, finalizar la sesión inmediatamente. Las preguntas deben de ser siempre más continuas mientras menos experiencia se disponga, o en relaciones cuya práctica de dicha fantasía sexual sea en sus primeras ocasiones, sin haber todavía un conocimiento suficiente de las preferencias sexuales de los participantes. Es habitual que el primer intento no salga como se tenga concebido. Se ha de tener paciencia y disfrutar de la fantasía con inteligencia y sentido común.
- Tener siempre a vuestro alcance unas tijeras. En caso de cualquier anomalía, como puede ser desde una indisposición física, dolor muscular, u otras causas, proceder a desatar inmediatamente.
- El auxilio a favor de la persona que ha depositado su confianza en vosotros o vosotras es obligatorio e imprescindible. Si fuera el caso de requerir liberar a la persona con urgencia por el requerimiento del momento, cortar las cuerdas con las tijeras. No hay ninguna duda al respecto. Cortar primero la cuerda que une brazos y piernas para permitir recobrar la comodidad de la persona atada. Después, cortar la cuerda de las muñecas, y por último la cuerda de los tobillos, y siempre poniendo a disposición de la persona todos vuestros recursos posibles al máximo en favor y auxilio de la persona requerida.
- El frogtied es una posición muy agotadora y bastante incómoda. Hay muchas personas que esta práctica no es de su gusto. En estos aspectos también influye la edad de la persona, el sexo de la persona, su forma física, su salud, su altura y su peso. Estar muy atentos o atentas a este detalle.
- No debéis de realizar un frogtied superior a diez minutos si no sois personas con experiencia, o también si sois personas con muy poca experiencia. Aunque sea vuestra fantasía, es obligatorio iniciarse poco a poco y paso a paso.
- Y al igual que decimos para finalizar cada curso, las fantasías siempre deben de ser aceptadas, libre y voluntariamente, por todas las personas participantes. Queda terminantemente prohibido obligar, coaccionar, amenazar o chantajear a las personas para la aceptación de una fantasía sexual que no es de su gusto y en contra de su voluntad. La conversación sincera entre ambos es fundamental para encontrar otro juego que se adapte a vuestras características. Y respetar siempre la confianza y el respeto depositado y entregado por parte de las personas que participen en la fantasía.
- Ante cualquier duda, acerca de la seguridad, respeto o la misma fantasía, la respuesta siempre es un no rotundo y sin negociación posible.
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