Fecha BONDAGE10.COM Autor/a
marcgisbert
*** Cursos de bondage: Normas básicas y obligatorias ***
Bien es cierto que, como curso, parece sencillo, y a opinión de entendidos/as pueden tal vez no encontrar sentido al curso. Bien es cierto que hoy en día entendemos como prestigio y calidad los aspectos más rebuscados de la vida, ignorando que todos los recorridos, sea cual sea la distancia, parten de una sola base: dar el primer paso.
Al igual que este razonamiento, también es cierto que no puede nadie pretender construir una casa empezando por el tejado. Las normas esenciales deben de ser conocidas, aceptadas y siempre tomadas en cuenta. Porque las normas esenciales tienen como función hacernos disfrutar de la fantasía a pleno rendimiento. Pretender hacernos gozar de un juego sexual que, sin perder ni un ápice su carga perversa y morbosa, no olviden jamás las premisas de sexo sano y seguro.
Estas normas son de obligatoria aceptación, y podríamos dividirlas, de un modo fácil y comprensible para la totalidad de todos los visitantes, en los siguientes apartados:
Aceptación de la fantasía.
Toda fantasía, en cualquier temática y concretamente en cual nos atañe, esta es, bondage, debe de ser aceptada por todas las personas participantes de manera libre y voluntaria, ejerciendo su derecho a la libertad de decisión y por su propia voluntad. Nadie, chico o chica, debe de ser animado, amenazado, coaccionado, chantajeado u obligado a participar de un juego sexual que no sea de su agrado. Esta obligación refiere a ambas partes, tanto a quien acepta realizar la acción de atar como quien acepta la acción de ser atado o atada.
La aceptación de la fantasía debe de realizarse en estado sano y lúcido. Nadie debe de aceptar participar en el juego erótico bajo la influencia de cualquier sustancia, administrada por la vía que sea, que afecte el comportamiento sano de las personas. Dicho claramente, nadie puede participar en la fantasía si alguna de las personas que participa está bajo los efectos de alcohol, drogas u otras sustancias que repercutan o alteren su estado sano y lúcido.
Bondage. Su definición.
Bondage es, sencillamente, aquella fantasía donde las personas encuentran su deseo sexual en la práctica de atar o ser atados a atadas. El bondage es, por sí mismo, un juego erótico, sin ninguna relación con cualquier práctica sadomasoquista a cual nivel sea. Por lo tanto, toda aquella persona que confiesa su atracción por esta fantasía, no significa en ningún momento que busca humillación y maltrato y dominación y sumisión y dolor.
Buscar una aplicación de ataduras en una relación sexual es pretender complementar la vida íntima sexual con cierto morbo, perversidad o picardía. Pero considerar por ello que va a adoptar una conducta obediente, sumisa, disciplinada, etc, es un gran error. Pueden haber personas que eligen el placer mostrando su deseo de ser atados/as; pueden haber personas que, incluso atadas, se muestren rebeldes; pueden haber conductas de todo tipo, salvo cuales se presuponen a los sumisos o sumisas.
Bien es cierto que en el terreno sadomasoquista se usa el bondage como inmovilización del esclavo, pero también es cierto que hay personas quienes disfrutan con el castigo y el dolor, y en ninguno momento quieren ser sometidos a ningún tipo de ataduras.
Por lo tanto, tener bien claro que a una persona que le guste ser atado o atado no es en ningún momento sumiso o sumisa, así como personas que les excite la acción de atar no pueden ser considerados amos o amas. La indefensión es la palabra clave como fuente de placer. Dominación y sumisión no les supone ningún deseo sexual.
La acción de atar.
Atar no significa liar las cuerdas en torno a las muñecas de la persona, apretar y ya está. No se debe de apretar jamás. No es necesario apretar para realizar unas ataduras firmes, efectivas y perfectas.
Las ataduras no pueden en ningún momento molestar el riego sanguíneo a cualquier parte del cuerpo. Siempre debe de garantizarse el riego sanguíneo. En caso de apretarse y cortarse el riego sanguíneo, la persona atada percibirá dos sensaciones que, usando como ejemplo las manos, serán un hormigueo en los dedos y la palma y una sensación de hinchazón y dolor. La persona que está procediendo la acción de atar se percatará de este hecho en dos gestos básicamente: los dedos de las manos, los cuales instintivamente la persona atada moverá como quien toca las teclas de un piano, al notar las primeras sensaciones. Y al cabo de poco tiempo la carne tomará un color de violeta oscura, de mayor violencia dependiendo de la opresión de las ataduras. En casos severos, puede incluso apreciarse puntos rojos como manchas de sangre.
Si ocurriera esto, es obligatorio proceder a desatar a la persona inmediatamente. Tal vez no os guste, si sois la persona que estáis procediendo a la acción de atar, pero no es culpa de la fantasía ni de la persona que, depositando su confianza en la pareja de juego, está permtiendo ser atada. Es culpa, única y exclusivamente, de que la persona que está atando no está atenta a las ataduras, ni es cuidadosa ni minuciosa. En caso de no lograr unas ataduras cómodas, sin el objetivo de no poder desatarse la pareja participante de la fantasía, es también culpa de quien ata, por su falta de experiencia y conocimiento.
La paciencia, el gesto de preguntar a la persona atada en todo momento cómo se siente, si le aprieta, si le duele, y la práctica de repetir la fantasía, ayudarán a conseguir esta norma esencial.
Otro aspecto a valorar es el sistema nervioso. Dependiendo de la zona del cuerpo que se vaya a proceder a atar, y esté conforme la persona que vaya a ser atada, se debe de ser consciente de los calambres nerviosos que puedan producirse. Dos zonas a tener mucho cuidado es el femoral y los codos.
Principalmente, de estas dos zonas, los codos es cual nos requerirá mayor atención. Una opresión excesiva en los codos, o aplicar las ataduras sobre una zona sensible, puede cortar el riego sanguíneo, puede provocar calambres, dolores musculares y nerviosos, así como después, en el momento de desatarse, puede haber dificultades para recobrar el movimiento normal del brazo. Estas razones son suficientes para entender jamás se debe de aplicar las ataduras sobre el mismo codo. Las cuerdas deben de estar un mínimo de tres centímetros (podéis también calcularlo con dedos) por encima del codo. No deben de apretarse de manera excesiva, y para evitar que resbalen podéis asegurarle mediante un trenzado envolvente o mediante cierres de nudos.
Habéis de ser conscientes de que, para atar bien a una persona, no se debe de apretar con fuerza las cuerdas. Lo importante son los cierres, es decir, los nudos de cual forma sean que mantendrán firme la cuerda.
Igualmente, hay posiciones de mayor o menor comodidad. Hay posiciones que pueden soportarse mayor tiempo, y otras posiciones cuyo sometimiento no puede superar un periodo prudencial. El hogtied, por ejemplo, posición habitual y clásica, requiere de su uso cortos periodos de tiempo. La presión de las piernas dobladas, y el impedimento mediante una cuerda a recobrar su posición habitual, y cuya intención el cuerpo por naturaleza establece una lucha diaria, crean una fuerza sobre las muñecas que en poco tiempo acaban limitando la circulación sanguínea. Asimismo, también genera un desgaste muscular en la zona pectoral, dorsal y hombros, cuyo resultado es un cansancio mayor a otras posiciones en menor periodo de tiempo.
Posiciones hay tantas como se os antoje en vuestras fantasías. Algunas serán preferidas por un sector, mientras que otro grupo de personas puede resultar que esa posición no sea en absoluto de su gusto. Todas las personas tenemos preferencias distintas. Por ello debéis de ser conscientes siempre en vuestros juegos tanto de vuestras limitaciones como del resto de las personas. La conversación entre todas las partes participantes es fundamental, así como el respeto y la confianza mutua.
CONSEJOS A SEGUIR
Recordar muy importante:
- Preguntar siempre a la persona, que libre y voluntariamente ha depositado la confianza en vosotros/as para ser atado o atada, cómo se encuentra, si le aprietan las ataduras, si está cómoda, etc. Ante cualquier hecho que le incomode, desatar inmediatamente y volver a repetir el proceso de atar, si lo desease, con mayor cuidado y teniendo en cuenta no ocurrir en las mismas molestias. Las preguntas deben de ser siempre más continuas mientras menos experiencia se disponga, o en relaciones cuya práctica de dicha fantasía sexual sea en sus primeras ocasiones, sin haber todavía un conocimiento suficiente de las preferencias sexuales de los participantes;
- la firmeza de las ataduras, así como el impedimento a resbalar las cuerdas o perder su posición fijada, lo establece los cierres mediante nudos o trenzas. No se debe jamás apretar;
- Tener siempre a vuestro alcance unas tijeras. En caso de cualquier anomalía, como puede ser desde una indisposición física hasta un estado de pánico o incomodidad, proceder a desatar inmediatamente. Si fuera el caso de requerir liberar a la persona con urgencia por el requerimiento del momento, cortar las cuerdas con las tijeras. No hay ninguna duda al respecto;
- Y al igual que decimos para finalizar cada curso, recodar que siempre ¡siempre! las fantasías deben de ser aceptadas, libre y voluntariamente, por todas las personas participantes. Queda terminantemente prohibido obligar, coaccionar, amenazar o chantajear a las personas para la aceptación de una fantasía sexual que no es de su gusto y en contra de su voluntad. La conversación sincera entre ambos es fundamental para encontrar otro juego que se adapte a vuestras características. Y respetar siempre la confianza y el respeto depositado y entregado por parte de las personas que participen en la fantasía.
- Ante cualquier duda, en cuanto atañe a la seguridad, respeto o la misma fantasía, la respuesta siempre es un no rotundo y sin negociación posible.