Fecha 05 / 03 / 2010 Autor/a
marcgisbert
*** El arte del graffiti en el bondage, y las diferencias entre graffitis reales y falsos ***
Hace pocos días os escribí un artículo sobre los tatuajes de bondage, y hoy os voy a hablar de los graffitis de bondage, porque también existen graffitis de bondage. Aún así, se debe de reconocer que es muy difícil encontrar graffitis basados en esta temática.
En primer lugar, deberíamos de remarcar que la realización de graffitis está considerado como delito en muchos países del mundo. Aquí, en España, la ley también sanciona esta práctica, aunque aquí de vez en cuando hay buenas iniciativas por parte de estamentos, organizaciones o asociaciones, entre otros, permitiendo realizar graffitis en ciertos lugares, plazas o edificios, bajo el cumplimiento de una normativa y permisos correspondientes.
En este aspecto, nosotros no conocemos las leyes españolas u ordenanzas municipales concretas referentes a este tema pues no es nuestra disciplina, pero los grafiteros o grafiteras profesionales conocen muy bien estos aspectos, dado deben de convivir con estas dificultades.
En segundo lugar, recordaré en este inicio del artículo que no os vamos a hablar de movimientos de graffitis, ni de eras ni de estilos, ni debatir sobre el grosor de los trazos, ni os enseñaremos a hacer tags, ni tampoco vamos a comentar si la palabra "graffiti" tiene sus orígenes en la palabra griega "graphein", que dicho sea de paso su traducción al idioma español sería "escribir", o si proviene del italiano "graffito", y sus debates acerca también de su significado, su historia, o la españolazión del término en algunos países preferentemente de lengua hispana, donde se llama a este término "grafiti" o su plural, pues en español no existe la grafía ff o tt.
Tampoco os vamos a enseñar a hacer un graffiti, qué es un flopeo, qué es un cloud, o un fade, porque no es nuestra especialidad.
Para estas cuestiones, en Internet hay muy buenos foros y muy buenas páginas de graffiteros y graffiteras, amateurs o profesionales, con práctica, experiencia y arte, con muchos usuarios/as y donde encontraréis muy amplia información acerca de esta temática, bien sea vuestro interés para aprender, sugerir, preguntar, leer o simplemente conocer.
Nosotros nos vamos a referir únicamente a los graffitis vinculados con la temática bondage, en su vertiente erótica, mostrando algunos graffitis y comentando las fotografías que circulan por Internet sobre graffitis de bondage y las cuales, presuntamente, pueden ser falsas y/o manipuladas con programas informáticos.
Dicho esto, por Internet encontraremos una buena cantidad de fotografías de este arte, con escenas de bondage. Hay fotografías de graffitis realizadas en exposiciones de estos artistas, en paredes, como adorno de locales, en puertas, y en una gran diversidad de superficies.
No vamos a realizar una selección de los mejores graffitis. Tampoco vamos a realizar ningún análisis o estudio de los pigmentos o sprays empleados, su trazo, su escuela o las características diversas que puedan identificar a su artista. Nosotros no somos profesionales en este campo y no tenemos estos conocimientos. Además, los gustos artísticos son personales, y pueden no coincidir en las personas.
Sólo hemos seleccionado una variedad para poder ilustrar este artículo, y mostrar que en realidad sí existen, en las calles, plazas y otros rincones de ciudades y poblaciones, graffitis de bondage.
Entre esta variedad hemos podido comprobar que podemos equivocarnos al clasificar algunas fotografías como graffitis, porque pueden ser falsas. Puede ser que no sea un graffiti real de la calle, o podría darse la circunstancia de encontrar el mismo graffiti en diferentes escenarios, hecho el cual podría hacer sospechar de presuntos fotomontajes, aunque también hay artistas de que les gusta repetir su graffiti en todas las ocasiones, a pesar de no ser una actitud habitual pues son personas con gran capacidad de creación, e inquietos en su expresión artística e innovación.
Con esta salvedad, un ejemplo de este riesgo podemos
encontrarlos en las tres fotografías que encontraréis a la izquierda de este texto. Es el mismo presunto graffiti, con la misma mordaza, las mismas ataduras, y la misma posición, a diferencia de la fotografía última de la derecha, donde la figura está ligeramente inclinada. Esta realidad nos podría generar dudas, y podríamos llegar a pensar que tan sólo un graffiti es real. O quizá ninguna de todas las imágenes es real. El debate es tan sólo una percepción propia y personal que podáis tener vosotros/as mismos/as, porque nosotros no podemos resolver la duda de cuál graffiti es real, o si pertenecen al mismo artista.
También nos podemos encontrar con graffitis que no expresen visualmente todo el concepto de las ataduras. Hay graffitis relacionados con el bondage, expresados tan sólo con algún elemento inconfundible del juego erótico, como podría ser una mordaza de bola, conocida como ballgag.
Por el contrario, hay otros graffitis que pueden formar parte de reivindicaciones muy variadas, sociales, culturales, políticas, o laborales, entre otros ejemplos, dependiendo de la problemática propia del país o localidad que corresponda. En estos graffitis reivindicativos, o con carácter de denuncia, pueden encontrarse personas con la boca amordazada, con los ojos vendados, o con las manos atadas de diversas maneras, pero si hemos tenido conocimiento de esta función no hemos usado los graffitis para ilustrar el artículo, porque en este caso no se corresponde su expresión con el sentido erótico del bondage. Del mismo modo, no es tampoco bondage ver una persona detenida, por hacer una comparación para explicarnos mejor.
Realmente, los graffitis dependen en gran medida de muchos factores, y según el país en el cual os halléis éstos pueden tener muy diversos significados. Tampoco vamos a entrar en el debate de los significados de
los graffitis, y lo vuelvo explicar porque, si sois personas con buenos conocimientos en este arte, percibiréis fácilmente que nuestro texto es bastante incompleto, y podría añadirse mejor información. Pero insisto en que no es nuestra especialidad, y la única finalidad es enseñar que sí existe la unión del graffiti y el bondage en su concepto erótico.
De todos modos, en Internet es muy difícil diferenciar en muchos casos si el grafiti es verdadero o mentira. Precisamente, el graffiti que hay a la izquierda de este texto demostraría este concepto. El dibujo, como véis, corresponde a una suspensión, y tal vez halla sido realizado a partir de una fotografía, muy habitual en los tatuajes y también habitual entre los profesionales de los graffitis.
Los detalles de los nudos, los trazos de las cuerdas, la posición del cuerpo e incluso la caída del cabello, está muy bien estudiado, y podemos encontrar la primera fotografía como un grafiti de bondage. Sin embargo, estudiando con mayor tranquilidad la red, es muy fácil encontrar el mismo dibujo, con los mismos trazos y a primera vista muy idéntica, en otro grafiti, plasmado en esta ocasión sobre una pared, donde se aprecian las ventanas, e incluso junto la pared se ve un saco usados en obras.
Así, pues, volvemos al debate del inicio de este artículo, referente a la veracidad de algunas fotografías de graffitis de bondage. Quizá sí pueda ser un graffiti real, pero presuntamente otra fotografía pueda ser falsa, o posiblemente pueda darse la circunstancia de que ambas fotografías sean falsas.
En otros casos es difícil directamente saber si la fotografía corresponde a un graffiti, un dibujo o un retoque fotográfico con algún programa informático. Aunque los sprays y la pintura
usados en grafitis puedan ser de fácil identificación por un grafitero profesional, también es cierto que la evolución informática permite mentiras muy dificiles de apreciar.
Para evitar estas dudas, la fotografía de un graffiti no puede limitarse sólo al graffiti en sí. El graffiti, como su forma artística de expresión, está englobado en un escenario. Dicho escenario es muy variado, según leyes y normativas. Puede haberse realizado en un lugar autorizado legalmente por las normativas municipales, o puede estar en algún edificio, pared o similares características, solicitado por su propietario/a, y quien halla contratado los servicios de un grafitero. Pero, sea cual sea las causas y su objetivo, el grafiti es clave en su escenario. Por ejemplo, un parque puede ser recordado por un graffiti, y si éste desaparece puede conllevar que, para ciertas personas, el parque no sea a partir de entonces un lugar tan atractivo.
Por esta razón, entre otras, la fotografía de un graffiti real no puede limitarse solamente al graffiti, aunque sí puede fotografiarse de forma personalizada y protagonista. Aún así, es importante capturar el escenario. Es importante poder ver la pared o el edificio, o la altura de éste o su estado o las ventanas, o la acera de la calle,
o incluso las características de la fachada. En muchos casos puede resultar imprescindible apreciar estos detalles. Sin poder verlos, algunos grafitis pueden perder su expresión, su carácter o su personalidad.
Asimismo, otros graffitis son aquellos realizados sobre murales básicamente, u otras superficies móviles, para exposiciones, locales o usos similares. Suponemos que, como en todos los artes, debe de haber su corriente expresionista, sus pinturas, y otros detalles que disculpar no os sepamos precisar, pero el arte, hablado en general en todas sus formas, no figura entre nuestras predilecciones. Alguien, por supuesto, dirá que el bondage es un arte, y volveremos como siempre a los mismos debates. No es nuestra consideración, sino que para nosotros el bondage es la fantasía erótica de miles de personas, de forma íntima, personal, libre y voluntaria, mediante las emociones que transmiten la sensación de la indefensión, aunque el uso de la palabra bondage como excusa del arte no es ninguna sorpresa, pues incluso bajo el pretexto del arte se ha vendido mierda envasada, dicho claramente por es la verdad. No voy a decir cuánto se pagó ni quién la compró ni quién fue su artista, porque es innecesario.
Volviendo a hablar de los graffitis, mucho más interesante, si os interesa podéis colaborar con este artículo. Si conocéis graffitis de bondage en vuestra ciudad, podéis enviarnos vuestras fotografías, que publicaremos cuando tengamos una variedad de graffitis para mostrar. Si sois graffiteros, o graffiteras, y nos queréis enseñar
vuestros graffitis, también nos podéis enviar las fotografías de vuestro graffiti, e incluso las fotografías que ilustren cómo lo habéis realizado poco a poco.
Igualmente, nos podéis explicar todo aquello que consideréis interesante que podamos publicar en otro artículo dedicado a esta temática. Nos podéis explicar las pinturas que habéis usado, el tiempo que habéis tardado en realizarlo, y cualquier otro detalle que os agradeceremos, útil para información cultural. Puede ser información referente a los graffitis enviados o vuestro graffitis, o información de los graffitis en líneas generales, acerca de algún graffiti famoso de bondage, etc, aunque evitaremos como he dicho con anterioridad hablar de graffitis reivindicativos, buscando tan sólo limitarnos a su expresión atrevida y erótica, o incluso humorístico, como este graffiti que hemos usado donde se ve la chica atada y amordazada, y con unos diálogos en inglés.
Nos podéis enviar las fotografías a nuestro correo info@bondage10.com.
Gracias por la colaboración.
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