Fecha 06 / 09 / 2008 Autor/a
christiebiel
*** Otro relato: sexo una noche de fiesta con un desconocido ***
Ya sé que hace algunas semanas que no escribimos en el diario , pero es que hemos estado mucho de fiesta estas vacaciones. Hemos ido mucho a nuestra casa en la zona de Pla de l'Estany, a ver a nuestros amigos, hemos salido mucho de fiesta, y no hemos hecho nada.
Todavía es verano, y aprovechamos que a nosotros nos gusta mucho el sol, y las dos últimas semanas de agosto hemos estado casi todo el día en casa de un amigo, Carlos, que tiene una casa gigantesca muy cerca de Banyoles y una piscina muy bonita, y nos encontrábamos todo el grupo en su casa, pero sus padres no nos dejan bañarnos desnudos .
Ahora ya es septiembre, y hoy llueve, así que nos hemos quedado en casa y voy a aprovechar a escribir en el diario, que me parece que yo no escribo desde julio .
Os voy a poner un relato, que los amigos me dicen que tenemos muy pocos relatos en el diario .
Es una fantasía que me explicó una amiga mía este verano, que me parece que ya he halado alguna vez de ella aquí en el diario, que se llama Eva, porque no sé como lo hacemos que ella y yo siempre estamos hablando de sexo , y que dice que se le ocurrió un día mirando nuestra página.
Bueno, yo no soy muy buena escribiendo relatos , pero espero que me salga bien.
La historia es que estamos el grupo de amigas en la discoteca. No voy a decir ningún nombre, que la publicidad no es gratuita . Es una discoteca que nos gusta mucho, pero desde que vivo en Barcelona ya no vamos mucho, pero antes íbamos casi cada fin de semana. Tiene una pista de baile muy grande, y tiene unos reservados de sofá muy oscuros, que están muy apartados y es un buen lugar si no quieres bailar (sólo he dicho si no quieres bailar) .
Allí estábamos sentadas todas las amigas (que tampoco voy a empezar a escribir nombres), hablando tranquilamente y escuchando la música de la discoteca, cuando de pronto viene un chico por detrás de mí y me pone las manos en los ojos, para taparme los ojos con las manos. Me pregunta si sé quién es, y yo le digo qué no. Me dice que sí, y yo le digo que me deje mirarle, y él no me deja . No. Le dice a Eva que le ayude, que coja lo que el chico lleva en el bolsillo, y que me lo ponga rápidamente en los ojos, y Eva le hace caso. Es un antifaz que no deja ver nada, y que lo cierran detrás de mi cabeza con una correa.
No veo nada, y me dice que no me lo va a quitar hasta que no adivine quién es. Yo digo que no sé quién es, y me dice que le pida ayuda a mis amigas, que les pregunte a ellas.
Yo le pregunto a Eva si lo conozco, y me dice que sí . Me dice que es alto, que es muy guapo, que tiene unos ojos preciosos azules, una sonrisa encantadora, y que lleva una ropa que le queda de maravilla y se ajusta a su cuerpo musculoso y atético .
Yo les digo que quiero verlo, que tengo que verlo para ver si es verdad, pero no me dejan quitarme el antifaz. Dicen que me dejan tocarlo, y yo comienzo a tocarlo. Tenía el pelo normal, ni corto ni largo, y me dicen que es de color castaño muy claro. Tenía unos buenos pómulos, y en los brazos y en el pecho se le notaba que iba al gimnasio. No tenía barriga, y se notaba un poco las abdominales. Sabía que llevaba una camisa porque eran botones. Después le toque las piernas, y aproveché también a tocarle el culo (Eva tiene una obsesión con los culos) , y que era un culo firme, terso, fuerte, redondeado y suave. ¡Un culo perfecto!.
Le dije de que nos conocíamos, y me explicó que habíamos hablado unas cuantas veces en la discoteca, que nos habíamos cruzado muchas veces miradas cómplices y seductoras, pero no nos habíamos visto el último mes.
Yo no me acordaba de nadie, y dije que quería verlo, pero cuando fui a quitarme el antifaz otra vez no me dejaron. Me dijeron que no valía hacer trampas, y fueron mis propias amigas las que me pusieron las manos a la espalda. Me aguantaron las muñecas a la espalda, y después de unos minutos vino Eva con una cuerda y fue ella la que me ató las muñecas a la espalda. El chico no hizo nada (ya lo decía que no me podía fiar de mis amigas) .
Le pregunté de dónde la había sacado, y me dijo que estaba en una lámpara , y no me desataban hasta adivinar quién era, y yo les dije que me daba igual, que estaba cómoda.
Se quedaron hablando con él. Hablaban de la discoteca, de qué le gustaba, de si había venido solo, de su coche, etc. Yo estaba a su lado, y nuestras piernas se tocaban. De vez en cuando también me tocaba las manos. Me preguntaba si estaba bien, y yo le decía que sí, y aprovechaba el chico para hacerme un masaje en los dedos, y acariciarme las manos, pero además no me soltaba. Nuestras manos se quedaban unidas, como las parejas que andan por la calle, y a mí me gustaba. Me estaba gustando ese juego, porque tenía erotismo, morbo y simpatía, y además hablaban de mí. El chico decía que yo era muy guapa, muy atractiva, que le gustaba mucho desde el primer día que me vio, y yo me sonrojaba , pero por suerte ese trozo era muy oscuro.
Mis amigas además le animaban, y le dijeron que me besara, pero él se mostró con mucho respeto, y dijo que no, pero por eso existen las confianzas y las amigas, que están para perder el respeto a los mismas amigas , y Eva dijo que no ocurría nada por besarme. Se levantó y me dio un beso en los labios. ¡¡Ella!! Yo le pregunté si de verdad me había besado ella, y todos se reían, y dijo que me besaba en el cuello, que me gustaba, y noté una lengua en mi cuello, que me lamió, y yo con bromas me aparté . Me parecía muy gracioso, y yo también me reía, y Eva me decía que no me escapara. Me puso la mano en la boca, para amordazarme, y volvió a lamerme el cuello, y me excité de verdad, y le dijo que me aguantaba, que ahora podía besarme él, y se acercó hasta mi oído y me preguntó si de verdad quería que me besará él, y no sé por qué pero le dije que sí.
Comenzó a besarme por el cuello, y Eva ya me quitó la mano de la boca. Yo no reía. Gemía. Me encantaba, y me dijeron que me fuera con él. Le dijeron que me llevara al coche, pero él no se atrevía, pero lo animaron entre todas. Le dijeron que le acompañaban, y así entre todos me sacaron de la discoteca, con los ojos vendados y las manos atadas a la espalda.
En la puerta los chicos (que me conocían de ir cada semana) nos preguntaron si necesitaban voluntarios, porque ellos en tres horas ya acababan .
Entré en un coche que no sé ni qué coche era . Me sentaron en el asiento del copiloto, y me ataron al asiento con el cinturón de seguridad. Eva me dijo que es obligatorio llevar el cinturón, y lo hacían para no pagar la multa .
Cerraron la puerta y se quedaron hablando afuera. Yo hablaba, y preguntaba, y ellos me decían que me callara, pero yo seguía. Iba diciendo que me explicarán que diciendo, y al cabo de cinco minutos abrieron la puerta, y sin decirme nada me pusieron cinta de precintar en la boca . Comenzaron a darle vueltas, por encima del cabello y dando las vueltas con fuerzas, y yo sentía que yo cinta me cubría casi desde el antifaz hasta la barbilla, y no paraban de darle vueltas.
Al final no podía decir nada. Entonces entró el chico, cerró la puerta, y arrancó. Mis amigas sólo me habían dicho que me lo iba a pasar muy bien, y se rieron. Yo no hice nada. No sabía por qué, pero tenía una sensación de excitación que era superior a mis sentidos, pero él sí me hablaba. Me decía que tenía unas amigas muy simpáticas, y me hablaba de muchas cosas.
La verdad es que la mordaza le faltaba a él, porque no callaba . El viaje fue largo. Bajó del coche. Lo paró, y me sacó del coche, y sólo estar de pie comenzó a besarme por el cuello. Me encantaban los besos en el cuello, y eso seguro que se lo habían dicho ellas. Sus manos me tocaban los pechos, por debajo de mi camiseta de tirantes y por debajo de mi sujetador. Tenía que ser un paraje exterior, porque hacia frío y no se oía nada. El silencio era casi absoluto, pero tampoco le hacía mucho caso. Yo estaba muy excitada. Desabrochó mi minifalda, me la quitó y sin perder tiempo me quitó también el tanga. Después de cintura hacia abajo, me hizo apoyarme de espaldas en el coche, abrir las piernas, y comenzó a lamerme el clítoris .
Yo me volví loca de placer, y a los cinco minutos tuve el orgasmo. Se doblaron mis rodillas, me doblé y gemí todo lo que me dejaba la mordaza, y el chico, sin parar, me penetró con los dedos. No sabía yo si era uno, dos, o tres, pero estaba encantada, y tuve otro orgasmo.
Después el chico se desnudo. Me dijo que estuviera tranquila, que se iba a poner un preservativo, y follamos . El chico aguantó mucho. No pude mirar el reloj, porque eso ya se sabe, pero por lo menos quince minutos sí que aguantó, y entonces tuvo el orgasmo.
Yo estaba rendida. Además llevaba unos zapatos de tacón alto de aguja, y aunque estoy acostumbrada es cansado. Andamos unos cinco metros, y entonces me dijo que me tenía una sorpresa.
Se subió en el coche y se fue, y me dejó amordazada, con los ojos vendados y las manos atadas a la espalda, sola, en un lugar de noche, desierto y abandonado. Pero un minuto después escuché otro coche, y eran mis amigas. Lo habían planeado todo con él hablando en la puerta del coche, y ellas me desataron. Se reían, y me preguntaban qué me había parecido.
Las traidoras (¡porque no tienen otro nombre!) lo habían visto todo y hablado todo con él.
Bueno, esta es la fantasía que me había contado Eva que se le había ocurrido mirando mi página. Yo tengo unas amigas que son muy pervertidas . La verdad es que cuando lo habíamos hablado quedaba más gracioso y más excitante, pero yo tampoco soy escritora o filóloga, pero así también veis qué clase de amigas tengo. Yo no me quedo a dormir más en su casa , que me dijo que me invitaba a dormir en su casa , que seguro que al día siguiente me despierto atada a la cama .
Ahora me voy a cenar, que ya es tarde.