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marcgisbert
*** Cursos de bondage: Suspensión ***
Sin lugar alguno a dudas, suspensión significa que la persona no está en ninguna posición habitual, como puede ser de pie u otras posiciones de descanso, cuales son sentado, tumbado o similares. Suspensión significa que, mediante los amarres de cuerdas debidamente aplicados, y sin apoyar sus brazos, manos, piernas, hombro, espalda o cualquier parte del cuerpo en lugar alguno, la persona queda sostenida en el aire a una altura cuya distancia le impida entrar en contacto con superficie alguna.
Se pueden realizar posiciones horizontales al suelo y posiciones verticales al suelo. Se puede conseguir una suspensión fija (sin balancea) o una suspensión móvil (con balanceo pendular de diferente ondulación). Pero, sea cual sea la suspensión elegida, la suspensión es una práctica que requiere grandes conocimientos, paciencia y un lugar perfectamente estabilizado y acondicionado. Otro aspecto importante en la suspensión son los detalles, porque muchas veces son los pequeños detalles quienes consiguen los grandes resultados.
Por lo tanto, antes de iniciar la aplicación de una suspensión, hay que estar pendientes de múltiples detalles, los cuales compondrán el inicio de nuestro curso:
El sentido común en la suspensión
No es válida cualquier persona para la suspensión, aunque ésta elija libre y voluntariamente acceder a la realización de la fantasía, en cuanto atañe a su suspensión. En primer lugar, hay que valorar el peso actual, la altura real, la edad real y el sexo de la persona, esto es, si es sexo masculino o sexo femenino.
Jamás se pueden aplicar las mismas ataduras para suspensión a un hombre de cincuenta años, 1,90 cm y 100 kg de peso, y a una mujer de treinta años, 1,60 cm y 49 kg de peso.
Asimismo, debe de valorarse si la persona suspendida sobre de vértigo o problemas auditivos. También debe de valorarse todos los aspectos referentes a su salud, pasada y presente, tal como son si padece problemas de tensión, anomalías cardiacas, o se halla tomando medicamentos por cual causa sea.
Ha de valorarse, también, problemas de lesiones, tanto en fase de recuperación o sufrida en su época. Debe de tenerse en cuenta si la persona sufre problemas de espalda, como hernia discal, o cualquier fractura o dislocación o luxación.
Fijación de la suspensión en el tronco
Valorados todos los aspectos iniciales, y remarcando que jamás debe de practicarse suspensión a una persona a quien la práctica de la fantasía conlleve su cierto riesgo por razones propias y personales, iniciaremos la suspensión de la persona quien sea de su agrado y reúna las condiciones sanas y lúcidas exigidas.
Hay, igualmente, haber cumplido la condición de haber transcurrido un tiempo mínimo de tres horas desde la última digestión, y una hora de tiempo desde la última toma de alimentación líquida. Estas tomas deben de haber sido nutritivas y de fácil digestión.
Cumplido tal requisito, partiremos de una suspensión acerca de una persona del sexo masculino, de 1,75 cm y 75 kg de peso.
En primer lugar, tendremos en cuenta los nudos que deseamos realizar. Los nudos, para fijar las cuerdas, no serán deslizantes. Jamás. Se aplicarán en cinco puntos principales, pudiéndose usarse todos a la vez o únicamente los justos o necesarios para la suspensión, y siendo dichos puntos los siguientes: la zona medio-central del torso, o el ante torso a derecha e izquierda, en cuanto atañe a la parte frontal del cuerpo, y a ambos lados de la columna pero sin caer sobre ésta, tomando como distancia de alejamiento entre cinco y diez centímetros, tanto a su zurda como a su diestra, en cuanto respecta a la espalda.
En segundo lugar, nos referiremos al trazo de las cuerdas. Debe de tenerse en cuenta que ninguna cuerda puede resbalar, ceder o modificar su posición lo más mínimo, ya convenientemente aplicado.
El trazo de las cuerdas, en su función de sostener, deben de evitar obligatoriamente ejercer la presión y el apoyo de sujeción sobre las zonas débiles del tronco, como son principalmente del bajo vientre y los costales, entendiéndose por tal el área comprendida desde la parte superior de las costillas hasta la cintura. La fuerza de las cuerdas ha de ser justa y necesaria, aferrada a las carnes pero sin causar ninguna molestia, a la respiración, a la circulación sanguínea o inclusive a la opresión de algún nervio o zona nerviosa. Más importante que la fuerza en sí es la tensión de las cuerdas entre nudo y nudo. Éstas no deben de tener ninguna flexibilidad ni libertad de arrastre o movimiento.
Cada cuerda debe de voltearse un mínimo de cuatro veces en la zona asignada, a fin de crear un cómodo colchón donde reposar el cuerpo izado. Asimismo, las sujeciones aplicadas deben de sostener el cuerpo habiéndolo concebido con las divisiones imaginarias pertinentes. En el caso de la parte superior del tronco, las sujeciones deben de distinguir la fuerza de caída que ejerce el pecho, el tórax y el vientre. La cuerda asignada a sostener el pecho no podrá sostener la fuerza de caída del vientre, y en cuyo caso la
suspensión es imposible, pues puede provocar serios y graves daños en la persona suspendida, además de un sufrimiento insoportable.
Cada área divisoria, siendo tales las citadas anteriormente y repetidas aquí a continuación, en pecho, tórax y vientre, deben de tener su propia asignación, o lo que es lo mismo, deben de ser sostenidas por tres cuerdas independientes.
Bien es cierto que otra forma de sujeción sería un arnés de cuerdas, pero en otro curso hablaremos de estos arneses.
Fijación de la suspensión en las piernas
Las piernas pueden sostenerse de muy diferentes maneras: abiertas o dobladas vendrían a ser de dos modos, pero que requieren de gran experiencia y mucha práctica. Dado este curso es suspensión básica, trataremos las piernas cerradas, recomendado en el caso de ser vuestra primera suspensión.
En primer lugar, hablaremos de los nudos a realizar para fijar las cuerdas. Como siempre, nunca serán deslizantes, pero a diferencia del tronco superior se pueden aplicar en muchas más zonas. Sin embargo, es obligatoria la fijación de los nudos en la parte posterior de la persona suspendida según su posición de caída. Dicho de otro modo, con la persona suspendida boca abajo, la aplicación de los nudos habrá de ser en la parte posterior de su posición, que en este caso correspondería a la zona de femoral y gemelos.
En cuanto atañe al trazo de las cuerdas, recordar de nuevo que ninguna cuerda puede resbalar, ceder o modificar su posición lo más mínimo, ya convenientemente aplicado. El trazo de las cuerdas, en su función de sostener, deben de evitar obligatoriamente ejercer la presión y el apoyo de sujeción sobre las zonas débiles de las piernas, como son con sumo cuidado las rodillas. La fuerza de las cuerdas ha de ser justa y necesaria pero sin causar ninguna molestia, a la circulación sanguínea o a la opresión de algún nervio o zona nerviosa, así como ligamentos o tendones que pudiera haber en la zona supeditada a las cuerdas.
Cada cuerda debe de voltearse un mínimo de cuatro veces en la zona asignada, a fin de crear un cómodo colchón donde reposar el cuerpo izado, y al igual que ocurre con el tronco, las piernas deberán de sostenerse según los puntos establecidos en las áreas divisorias.
Siendo detallado, en el caso de las piernas las sujeciones deben de distinguir la fuerza de caída en tres puntos distintos: cuadríceps superior, cuadríceps inferior y tobillos. Esto significa que cada área divisoria debe de tener su propia asignación y ser sostenidas por tres cuerdas independientes.
Concretamente, corresponde al cuadríceps superior la zona delimitada en la zona media alta de las piernas, y a una distancia aproximada de cinco centímetros por debajo de los genitales; al cuadriceps inferior corresponde la zona media baja pero por encima de las rodillas, y a una distancia aproximada de cinco centímetros por encima de las rodillas.
En ambos casos hemos de tener la completa firmeza de que la cuerda no resbalara de su posición, en cualquier dirección. Para tal fin podemos optar para atar un trozo de cuerda pequeño en el interior de las piernas, y volteando en trazo vertical ambas direcciones de la cuerda tomada, en el exterior de las piernas. No es necesario apretar dicha cuerda. Únicamente manteniendo un nudo estable y una maniobrabilidad mínima conseguiremos este objetivo.
Respecto a los tobillos, corresponde la zona cual su nombre propiamente vincula, esta es, los tobillos, por encima los cuerdas del hueso saliente, y cuya manera ésta de mencionar es la mejor a fin de una fácil y sencilla comprensión para todos y todas.
Fijación de los brazos en la suspensión
Los brazos se pueden atar de muchas maneras, y siempre según las posibilidades que ofrezca el lugar. Abiertos, en cruz, izados, bajos, etc. Ceñidos a la suspensión básica de ejemplo, pondremos los brazos atados a la espalda, fácil y sencillo. De esta forma, en personas de poca o nula experiencia, se busca una mejor comodidad y menor desgaste físico.
La acción de izar y el lugar de suspensión
Una vez preparadas estas ataduras, es hora de fijar las cuerdas en la suspensión. Por supuesto las cuerdas que hemos aplicado en la persona han de tener la suficiente longitud como para permitir la suspensión. No es conveniente aplicar otra cuerda a las ya aplicadas, porque en tal caso la fuerza de las cuerdas sobre las otras cuerdas atadas al cuerpo es mucho mayor, más dolorosa y más incomodidad.
La longitud de las cuerdas es una desventaja a la hora de su manejo, pues mientras mayor longitud posean más difícil es su manejo, pero es esencial para la seguridad y la comodidad.
Pero, en el caso de ser solo una persona, ¿cómo izas a una persona?. El sistema de alzamiento de cargas, en el ejemplo citado, no es válido, porque hemos aplicado un total de seis cuerdas, y es prácticamente muy complicado izar seis cuerdas al mismo tiempo. Igualmente, el sentido común y las plenas facultades mentales sanas y lógicas dictan que izar una persona no es izar un saco de patatas y un saco de boxeo, con lo cual se debe de tener un cuidado al máximo.
Hay diversos métodos, algunos de técnicas de izar y otros con remedios caseros. Os pondremos un ejemplo de cada uno.
Sin embargo, primero hemos de encontrar el lugar. No sirve cualquier sitio. No sirven cuatro clavos en el techo, por más esfuerzos dedicados a clavarlos. Tampoco sirven dos clavos en la pared, y un tubo de hierro cruzando todo el habitáculo. Hay un riesgo casi completo y sin lugar a dudas de que se desprenda el lugar de sujeción.
Ramas de los árboles, tampoco sirven todas. Deben de tener un grosor mínimo de un palmo, y asegurarnos que la rama en cuestión goza de perfecta salud, pues aunque su aspecto exterior sea saludable puede estar afectada interiormente, y no tener la consistencia que se aprecia a simple vista.
Es recomendable realizar la suspensión en cualquier punto de sujeción cuyo material, sea madera o hierro, esté en perfecto estado, con un grosor mínimo de cinco centímetros y fijado a las paredes como parte de la estructura. Es recomendable también que el objeto de sujeción no tengo cantos afilados o cuadrados que puedan sesgar la cuerda, sino que sean preferentemente objetos de cantos redondeados.
De todas maneras, hay múltiples posibilidades a fin de realizar la suspensión, siendo la gran mayoría de éstos fabricados o modificados propiamente para su uso mencionado.
Teniendo claro estos conceptos básicos y sencillos, es fácil examinar y decidir los lugares donde aplicar la suspensión.
Ya escogido el lugar de suspensión, procederemos a izar a la persona, y tal como hemos dicho, hablaremos de una técnica y de un sistema casero.
Más detenidamente, empezaremos por la técnica. La suspensión, en el caso del ejemplo, ha de tener tantas sujeciones como apoyos hemos creado en el cuerpo. Las cuerdas han de caer verticalmente, completamente rectas, y el cuerpo ha de quedar completamente paralelo al suelo. Cualquier irregularidad en la nivelación, y especialmente en el caso de quedar la cabeza a un nivel inferior a los pies, puede provocar una lenta circulación en el riego de la sangre a la cabeza, con los consiguientes mareos y otros riesgos que, a mayor duración de suspensión, mayor peligro suponen para la persona.
Escogido el lugar, la persona a suspenderse debe de colocarse de pie en el lugar donde sus hombros o zona pectoral quedarán sometida ya a la suspensión. La cuerda debe de voltearse un mínimo de seis veces envolviendo completamente todo el cuerpo del objeto usado para mantener la suspensión. Comenzaremos por la cuerda de la parte superior del tronco, asignada a sostener el pecho. Después, seguiremos por la cuerda destinada a sostener el tórax, pero como comprobaréis la longitud es imposible que sea la misma. Su uso en este momento es temporal, siendo usada como soporte en el momento de
realizar la suspensión.
Porque ahora es cuestión de fijar el nivel de la suspensión, cuya faceta debe de realizarse con determinación, velocidad y firmeza. Y para fijar la suspensión, procederemos a izar el tronco inferior, por las cuerdas del cuadríceps superior. Cualquiera de los otros dos puntos descritos anteriormente del tronco inferior pueden provocar una presión excesiva en la fuerza de caída, con lo consiguiente dolor, malestar y ningún disfrute de la persona suspendida.
Izaremos, empujando de la cuerda que previamente habremos pasado por encima del objeto usado, a modo de polea, hasta conseguir nivelar paralelo al suelo la posición de la persona. Afianzaremos la cuerda y los nudos, que ha de estar tensa y vertical al suelo, y una vez tengamos la certeza que la cuerda no puede escaparse procederemos con la cuerda del tórax, que hemos usado como soporte al inicio de establecer la suspensión.
En tal punto, la cuerda susodicha tiene flacidez y no ejerce ninguna labor, al contrario de cómo ha ocurrido al inicio. Desataremos los nudos de ayuda, y esta vez sí, fijaremos la cuerda a fin de suspensión, habiendo de respetar la misma distancia y tensión que las dos anteriores.
Inmediatamente terminar, actuaremos en la zona de los tobillos, porque la persona suspendida sentirá que el cuerpo tiende a inclinarse, con los pies hacia abajo más concretamente, esta parte del cuerpo.
La fijación de los tobillos seguirá las mismas pautas que las cuerdas anteriores.
La siguiente cuerda a asegurar es la cuerda del cuadríceps inferior, que tal como hemos dicho en el apartado propio corresponde la zona media baja pero por encima de las rodillas, y a una distancia aproximada de cinco centímetros por encima de las rodillas.
Por último, afianzaremos la suspensión con las cuerdas de la zona del vientre, teniendo en cuenta que en éstas intentaremos no ejercer presión, pues son las que pueden provocar mayor molestia. Es, para entendernos, una cuerda de seguridad complementaria, pero no representa en ningún momento el punto principal de apoyo de la suspensión.
En este momento y de esta manera podéis dar por concluida la suspensión.
Respecto al método casero, es el mismo sistema con una variante: en lugar de estar la persona a suspender de pie, se acuesta boca abajo encima de una mesa que marque la rectitud de la persona y la altura de la suspensión. Para retirar la mesa, lo haremos lentamente, empezando primero por dejar al vacío los pies y continuando en orden ascendente, terminando por la zona pectoral. Tales pasos deben de realizarse con lentitud e incluso con pausa, asegurándonos que todas las cuerdas realizan su labor correctamente, tanto de seguridad como comodidad, y siempre preguntando a la persona atada las sensaciones y su bienestar.
CONSEJOS A SEGUIR
Recordar muy importante:
- Preguntar siempre a la persona, que libre y voluntariamente ha depositado la confianza en vosotros/as para ser atado o atada, cómo se encuentra, si le aprietan las ataduras, si está cómoda, etc. Ante cualquier anomalía o molestia, finalizar la suspensión inmediatamente. Las preguntas deben de ser siempre más continuas mientras menos experiencia se disponga, o en relaciones cuya práctica de dicha fantasía sexual sea en sus primeras ocasiones, sin haber todavía un conocimiento suficiente de las preferencias sexuales de los participantes. Es habitual que el primer intento no salga como se tenga concebido. Se ha de tener paciencia y disfrutar de la fantasía con inteligencia y sentido común;
- Tener siempre a vuestro alcance unas tijeras. En caso de cualquier anomalía, como puede ser desde una indisposición física, vértigo, mareo u otras causas, proceder a desatar inmediatamente. El auxilio a favor de la persona que ha depositado su confianza en vosotros o vosotras es obligatorio e imprescindible. Si fuera el caso de requerir liberar a la persona con urgencia por el requerimiento del momento, cortar las cuerdas con las tijeras. No hay ninguna duda al respecto. Cortar primero las cuerdas de izar los tobillos y posteriormente en orden ascendente, es decir, cuadríceps inferior, cuadríceps superior, vientre, tórax y pecho, con la mayor rapidez posible y sin empeorar la situación, y siempre poniendo a disposición de la persona todos vuestros recursos posibles al máximo en favor y auxilio de la persona requerida;
- Tener en cuenta también que una suspensión es muy agotadora. La cabeza tiende como es comprensible a caer hacia abajo y produce un gran desgaste muscular, por lo cual no es soportable mucho tiempo. Estar muy atentos o atentas a este detalle;
- No debéis de realizar nunca una suspensión si no sois personas con amplia experiencia en la temática del bondage. Aunque sea vuestra fantasía para realizar con vuestra pareja, es obligatorio iniciarse poco a poco y paso a paso;
- Y al igual que decimos para finalizar cada curso, recodar que siempre ¡siempre! las fantasías deben de ser aceptadas, libre y voluntariamente, por todas las personas participantes. Queda terminantemente prohibido obligar, coaccionar, amenazar o chantajear a las personas para la aceptación de una fantasía sexual que no es de su gusto y en contra de su voluntad. La conversación sincera entre ambos es fundamental para encontrar otro juego que se adapte a vuestras características. Y respetar siempre la confianza y el respeto depositado y entregado por parte de las personas que participen en la fantasía;
- Ante cualquier duda, en cuanto atañe a la seguridad, respeto o la misma fantasía, la respuesta siempre es un no rotundo y sin negociación posible.