La prostitución y sus métodos: Los preservativos
A simple vista, todo da a suponer que los preservativos no ocuparían tanto debate como para requerir un artículo. Tal vez, por el título del artículo parece que vamos a debatir sobre tamaños, colores o gustos, pero fieles a nuestros principios no vamos a comentar absolutamente nada sobre tamaños, grosores, longitudes o cualquier aspecto que el mal pensar dé para mencionar.
El artículo gira en torno a la adquisición de los preservativos. Todos sabemos que sus puntos de venta son desde locales de ocio y aseos hasta farmacias y sex-shops, encontrándolos hoy en día a precios asequibles, como pueden ser un preservativo a cincuenta céntimos.
Pero en el mundo de la prostitución y los servicios de sexo remunerados hay otro método: las distribuciones por comerciales.
Consiste, sencillamente, en ofertas por la compra de preservativos a grandes cantidades, entendiéndose grandes cantidades por el número de bolsas donde vienen provistos para su venta. Hoy en día, la competencia en este sector va en aumento, y las ofertas son varias: se pueden adquirir grandes cantidades de preservativos (entiéndase que en cada bolsa hay un número superior a 50 preservativos) por precios inferiores a su coste en el mercado, y siempre diferente dependiendo del comercial o distribuidores que realiza la oferta.
Los precios propiamente dichos, así como el número de preservativos, no es necesario mencionarlos, pues no voy a realizar en este artículo ningún estudio ni comparativa de mercado.
Los preservativos de estas ofertas son de todos los sabores e incluso de gusto natural, y cada uno enfundado con el color correspondiente a su sabor. Vienen todos juntos en bolsas de plástico transparente, perfectamente cerrados, con el nombre de la empresa y toda la información para ser un producto correctamente etiquetado y listo para su venta. Se envían a domicilio o los lleva un repartidor a la dirección que se halla facilitado, y el pago se realiza en el momento de la entrega.
Al contrario de lo que cabría suponer, no son productos defectuosos de fábrica. Las ofertas no se realizan porque el producto sea defectuoso, sino porque el mundo del sexo, y más concretamente de los servicios sexuales remunerados, es un gran consumidor. Asimismo, es de suponer que no queda constancia de la venta, lo cual reporta un interesante porcentaje de beneficios netos.
Este hecho es fácil de constatar, pues aún sin ser habitual o común, tampoco es extraño recibir de vez en cuando alguna llamada telefónica que te ofrece grandes ofertas en preservativos.
A simple vista, cabría debatir de este tema su legalidad. El mundo del sexo, por su condición de falta de regularización, atrae muchas ideas de personas que en ningún momento tienen por qué tener vinculación con estas temáticas. Pero para muchas personas, desde empresarios a emprendedores, es un suculento pastel donde poder vender sus productos sin facturación, con lo cual, y tal como he dicho anteriormente, aunque a menor precio la rentabilidad es mayor.
Todas las personas son plenamente conscientes de que en este sector la gran mayoría de profesionales no va a solicitar factura para posibles reclamaciones. Todo queda en una transacción de voz, pero dado que el interés mercantil y los beneficios producidos pueden ser sustanciosos para los vinculados, no hay estafas ni mentiras. El material, tal cual es el caso que nos ciñe, es de indudable calidad, y en este aspecto un descenso del precio en venta no supone de ninguna manera un descenso en la calidad del producto.
Por suerte, en la democracia española tenemos un Ministerio de Sanidad y Consumo que vela por la salud y los derechos de los ciudadanos, y es a éstos a quienes les tocaría dictaminar la legalidad de este sistema. Desde mis facultades en materia jurídica, reseñaría de antemano que de la venta es muy probable no halla factura ni ninguna constancia de haberse ésta producido, y en este aspecto entraríamos posiblemente una primera irregularidad. Si igualmente se considerase presuntamente delictiva, hay unos procedimientos de todos los órganos correspondientes, incluyendo Ministerios y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, para proceder a las investigaciones pertinentes y cuyos pasos no desvelo porque, básicamente, no entran en mi competencia.
Aún así, cabe insistir que dichas afirmaciones no suponen que esta actividad de la venta de preservativos a domicilio sea presuntamente irregular, o se estén cometiendo presuntamente infracciones sancionables por parte de los estamentos reguladores y sancionadores. Dicha actividad puede ser perfectamente válida y encajar sin problemas dentro del marco constitutivo legal, si cumple con las condiciones reglamentadas y establecidas para este tipo de comercio, del mismo modo que el establecimiento de la esquina, aquel bar que veis cada día por estar en vuestro recorrido diario, puede también actuar correctamente o realizar alguna infracción, como podría ser carecer de alguna licencia, trabajadores sin contrato u otras sin mencionar.
El hecho de la venta de preservativos a locales, pisos o personas particulares que ofrecen servicios sexuales remunerados no supone delito en sí. Las infracciones quedarían en determinar según otras formalidades, pero yo, fiel a mis principios, no voy a entrar más en razonamientos jurídicos, pues ya me he adentrado demasiado por mi gusto y esta web no es de leyes sino sexo, que es cuanto nos une y nos divierte.
Únicamente, con la transparencia y sinceridad que me define, a la vez de firmeza y seriedad, le dedico este artículo por contribuir a vuestra cultura y vuestro conocimiento de este sector y algunas de sus curiosidades que os agradaría conocer, como puede ser muy probable ésta, la venta de preservativos.
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