Cámaras y espionaje en pisos y locales de relax
A todos nos han contado historias, o hemos leído o hemos oído, relacionadas con el uso de cámaras y dispositivos distintos de sonido. En realidad las cámaras nos rodean, y estamos constantemente grabados y observados. Ocurre en las cámaras situadas en los transportes públicos, y en edificios públicos, por nombrar las más notorias.
Pero nosotros no vamos a analizar las cámaras en la sociedad. Vamos a referirnos única y exclusivamente a las presuntas cámaras instaladas en los pisos y locales de contactos sexuales. De éstas dicen las leyendas se hacen muchos usos: se ha oído la posibilidad de capturar en fotografías a los clientes, y después enviarlas o entregárselas con el mal fin de extorsionarlos; se ha oído de grabaciones de los actos sexuales, y cuyos vídeos son distribuidos en vídeos por Internet, o añadidas a producciones de muy baja calidad como vignettes, por ejemplo; se ha oído de espionaje desde otras habitaciones; se ha oído que hay cámaras donde no recoge la señal en el mismo sitio, sino que todo lo que ocurre en el local o piso lo está visionando el propietario o director del negocio desde su domicilio o desde cualquier otro lugar; dicen también que hay sensores de voz y sistemas de espionaje de audio, y que en todo momento tienen conocimiento de la conversación.
Dicen que todos estos hechos se deben a garantizar la seguridad de las personas, para evitar violaciones o agresiones; otros, sin embargo, consideran más factible que el espionaje se realice a la chica en concreto, por cuestiones de controlar que éstas no apliquen una tarifa distinta, se queden dinero, desvien clientes a su atención particular, etc.
Dicen que, especialmente en clubs de carretera, donde las chicas son preferentemente del Este o suramericanas, es habitual, en ciertos periodos de tiempo, las redadas de la policía. Decían que si, al pagar con tarjeta de crédito, te la duplicaban; o decían que te presentaban chicas muy jóvenes, de aspecto juvenil pero prometiéndote que eran mayores de edad, hecho que en muchas ocasiones es verdad, pero después de haber tenido contacto te amenazaban con haberte acostado con una menor, y ante la duda los clientes cedían a todo tipo de chantajes.
Decían que para apoyarse en el chantaje se apoyaban con cámaras de grabación. Decían que éstas se esconden tras muebles, altavoces, relojes, espejos, etc.
Dicen… dicen… dicen… ¿Verdad o mentira?.
Es completamente verdad que existen cámaras de seguridad. Un caso, por citar alguno, sería aquel en que la policía localizó siete lujosas casas de citas de la capital, en las que supuestamente se grababa, en la entrada, a los clientes. En la operación se incautaron siete cámaras de vídeo, instaladas en las entradas de cada vivienda para grabar la presentación de los clientes y los acuerdos del precio a pagar según el servicio solicitado. También se incautó de numerosos archivos fotográficos, diez cintas de vídeo, tres bates de béisbol y diferente documentación mercantil relativa al funcionamiento interno de la empresa, aún pendiente de estudio (a fecha de cuando escribo este artículo), y detuvieron a ocho personas bajo la acusación de atentado al derecho a la intimidad, coacciones, amenazas y falsedad documental.
Habréis leído que según la ley en los locales públicos, las zonas de uso común, pueden estar videovigiladas bajo la condición de estar señalizada la existencia de cámaras y bajo ningún pretexto captarse sonido con ellas.
En otro artículo os repasaré el Código Civil, y los artículos referentes a este tema. Pero como bien podréis comprobar en la operación policial, no deis por segura su legalidad con mucha facilidad, aunque tal como he dicho, entraremos otro día en aspectos legales.
Aún así, aunque este caso demuestra la existencia de cámaras, cabe decir, según fuentes judiciales, que las cintas no recogen ni un sólo segundo de acto sexual de una mujer con un cliente.
Sí es cierto que hoy en día los sistemas de espionaje, aquellos catalogados como de uso convencional, están al alcance de demasiadas personas, tanto en el aspecto económico como de su conocimiento. Hablar de ellas no supone ninguna revelación de secretos, porque es información disponible por catálogo, Internet, etc. Únicamente es pretender conocerlas. Quedan por supuesto exentas aquellas cámaras y sistemas de uso militar o de unidades específicas policiales, y las cuales no pueden ser reveladas. En cuanto atañe a las cámaras convencionales, al alcance de todo el público, encontraremos un gran surtido. Tal como hemos dicho antes, la gente se preocupa por si están escondidas en altavoces de equipos de música, floreros, muebles, detrás de los espejos, etc.
Vamos a ser mejores en la información:
Hay cámaras ocultas que pueden ser ocultas en detectores de humos. Son ideales para oficinas, almacenes, etc. No son cámaras vulgares, dentro de sus prestaciones. Suelen tener una resolución de más de 420 líneas con ángulo ajustable de inclinación que permite ver lo que sucede en el lugar en donde se coloque. Son en color, tienen muy fácil instalación y y pasan a ojos de no entendidos totalmente desapercibidas.
No voy a entrar en características técnicas, que este artículo no es para fomentar su venta.
Otro lugar de esconder habitualmente las cámaras son los sensores de alarma. Las características de estas cámaras son casi idénticas a las mencionadas con anteriores, variando a lo mejor en la lente y nada más. Pero estos dos lugares no son nada originales ni indetectables ante profesionales.
Un lugar también muy poco original son las cámaras escondidas en mirilla cámara Son cámaras en blanco y negro y constituidas por un CCD de 1/3 ", con una resolución de 420 líneas TV.Su modo de funcionamiento es fácil de entender: es con un a rango amplio de alimentación desde 9 a 15 V DC, con un circuito de protección de inversión de polaridad.Incorporan, debido a su reducido espacio y su nula movilidad, una lente de gran ángulo de visión permitiendo ver hasta 170 º de visión, con una longitud ajustable permitiéndose adaptar a la mayoría de puertas desde 37mm a 70 mm.
Un lugar más fácil de ocultar y pasar desapercibidos son los teléfonos móviles espías, en color y con audio y vídeo, y transmisor, receptor y alimentadores de corriente. La cámara (por si os queda dudas lo repito) transmite señal de audio y vídeo a una distancia aproximada de 50 metros, pudiéndose el receptor se puede conectar a un televisor.
Otro lugar de esconder las cámaras dentro de móviles, y de una manera mucho mejor, es ocultar una cámara inalámbrica en la carcasa de un moderno móvil. La imagen se captura a través de un pequeño orificio inadvertible, situado en la parte frontal del teléfono, justo encima de la pantalla, desde donde llega a una lente de tipo PIN HOLE. La cámara incorpora un transmisor en la frecuencia 1,2 Ghz que permite la transmisión de audio y vídeo vía radio. Funciona gracias a una batería interna, que se recarga conectando el teléfono a la red eléctrica a través de un adaptador AC/DC de 9,5 V incluído, de forma similar a un teléfono móvil real, con lo que no despertara sospechas de nadie allí presente.
Los receptores de teléfonos móviles reciben generalmente en la frecuencia 1,2 Ghz, permitiendo el modulador de frecuencia la sintonización de cualquier frecuencia en esa banda. Hay quien dice que basta un obstáculo para interceptar la señal, pero no es cierto. Es por supuesto más costoso que la transmisión de señales de audio vídeo en la banda de 2,4 GHz, que pueden atravesar paredes y obstáculos, pero según qué estructuras metálicas o su grosor de pared no pueden atravesarlas. En caso de poder, tampoco se puede garantizar cuántas pueden atravesar, porque depende del tipo de pared, de su número y de la potencia del transmisor. De forma general un transmisor estándar de 10 mW suele atravesar de 4 a 6 tabiques normales en una distancia de 30-50 metros, pero no es una verdad exacta. Hay que valorar incluso la posición, porque la posición ideal de un transmisor de 2,4 GHz es cuando esta a más de 1,5 metros sobre el suelo.
Por lo tanto, lo mismo debe de valorarse sobre la frecuencia 1,2 Ghz.
Otro sistema mundialmente famoso gracias al cine es el osito de juguete. No es ninguna broma. El sistema está formado por un osito de peluche totalmente inalámbrico, funcionando con pilas, aunque puede ser conectado a la corriente. Incorpora una cámara de vigilancia en su ojo izquierdo, y un receptor de imágenes que se conecta al televisor a través de un cable de Audio/video proporcionando así una gran facilidad de uso e instalación. Su distancia de recepción es de unos 45 metros más o menos, y como podéis comprobar, no es ninguna falsa inventiva del cine.
Podemos, sin embargo, sofisticar más los sistemas de espionaje. Los móviles siempre pueden ser sospechosos ante los expertos, y el osito mucho más. Un lugar más disimulado son los objeto de uso, como son cajetillas de tabaco. Con un precio mucho más alto por supuesto, consisten en una cámara oculta con batería de 9V en una cajetilla de cigarrillos con transmisor víaradio de 1,2 Ghz incorporado. Las cámaras de estos métodos están basadas en una óptica PIN Hole de 4,3mm y ángulo de 90º. Su peso es ridículo, de tan sólo 185grms, y su autonomía puede ser como la batería de un portátil, es decir, en torno a los 90 minutos.
Otro lugar bueno y difícil de sospechar son los libros. No es tampoco tan complicado. Libros, botones, calculadoras (incluso estando en uso), cintas de vídeo, cenicero, corbata, mechero, etc. Su sistema es el de cámara oculta en objetos vía radio, que se basan en productos de alta calidad integrados en objetos de la vida cotidiana y que nos facilitan una grabación de imágenes de una forma discreta. Estos sistemas incorporan una cámara COLOR, un pequeño micrófono de alta ganancia y un transmisor de alta potencia con selector de canales a elegir.
Más lugares a mencionar podrían ser los bolígrafos que hay por ejemplo sobre la mesa o en el lapicero. Llevan una cámara miniatura casi todas en blanco y negro con un CCD de 1/3, un pequeño micrófono, y proporcionara salidas independientes de video y audio que pueden ser grabadas en un pequeño grabador o añadiéndole el correspondiente transmisor al ser enviadas a cientos de metros. La resolución de estas cámaras es de 2420 líneas TV e incorpora una lente del tipo pin hole de 3,7 mm con un ángulo de visión de 90 º, que es un ángulo considerable.
Uno de los sistemas que no son muy disimulables, sobre todo en situaciones donde la persona puede tener sus sospechas, son cámaras ocultas en auriculares via cable. Son cámaras en miniatura con audio basadas en un sensor CCD Color pin hole de 4,3 mm 1/4" DSP con 450 líneas de resolución de TV, y con una luminosidad de 0,2 Lux F 1.2 oculta en unos auriculares. Tienen la ventaja de una grabación discreta ya que se puede conectar a un grabador de vídeo portátil como si de un Walkman se tratara., con el añadido de que llevan un micrófono de alta sensibilidad, pero no son válidas para todo tipo de situaciones.
Otro sistema hoy en día muy conocido son las cámaras inalámbricas ocultas en el interior de un estético reloj de mesa de color negro. El reloj es totalmente operativo, funciona con una pila AA de 1,5 V y posee alarma, como un reloj cualquiera. La imagen se captura a través de un pequeño orificio inadvertible, situado en la parte frontal del reloj, justo debajo de la esfera, desde donde llega a una lente de tipo PIN HOLE. La cámara incorpora un transmisor en la frecuencia 1,2 Ghz que permite la transmisión de audio y vídeo vía radio. Funciona conectando el reloj a la red eléctrica, a través de un adaptador AC/DC de 8 V incluido, o bien de forma autónoma gracias al clip para pila incluido.
En los métodos y sistemas de buena sofisticación (siempre hablando dentro de mercado) podría haber un Kit receptor/transmisor 2.4 Ghz con encriptación. Esta compuesto por un emisor y receptor que tienen un sistema de encriptado y desencriptado con el cual se consigue que un receptor convencional nunca vea la imagen, aunque estuviera en la misma frecuencia o que un sistema de similares características debería de estar en el mismo canal.
Hasta aquí hemos visto algunos métodos, que no son ningún gran descubrimiento ni ninguna revelación de secretos, porque es información al alcance de todo el mundo.
Así, pues, parece que todo el mundo tiene el riesgo de ser espiado sin darse cuenta. También, podría suceder, a la inversa, es decir, que fuese la persona que acude a la cita quien lleve cualquiera de estos instrumentos. Una manera de defenderse dentro del mercado sería con un detector de radiofrecuencia extraplano. Es un pequeño dispositivo que cabe en un bolsillo, de un peso inapreciable (tan sólo 30 gr) y que alerta del uso de cámaras via radio en el lugar donde estemos. Para ser más concretos, nos alertaría de cualquier cámara que transmita en FM en las bandas de 2.4 Ghz, 1.2 Ghz y 900 Mhz, avisándonos de una forma acústica o luminosa, según modelo o nuestra elección de la presencia de dichas cámaras. Es capaz de distinguir la banda de transmisión utilizada, y dispone de un indicador de proximidad de 5 leds, lo cual traducido significa que podremos detectar y localizar en donde se oculta la cámara, en un radio de cobertura entre 3 y 5 metros, según condiciones.
Si se pretende, también existen inhibidores de cámaras en en 2.4 Ghz (mejor dicho, el rango de frecuencias inhibidas será de 2.3-2.5 Ghz, y la potencia de salida es de 500 mW). Funcionan gracias al inhibidor personal h-10, y proporcionara una seguridad en un radio de 10 a 20 metro durante una hora y media, que es el tiempo de autonomía de la batería.
Hay detectores de micrófonos y cámaras ocultas muy pensados. Son simplemente llaveros por ejemplo, y detectan un gran número (aunque no todas) de cámaras o micrófonos inalámbricos, pues detecta las frecuencias entre los 30Mhz hasta los 2.4GHz. Dispone de 3 LEDs de color verde, naranja y rojo, lo que indica según el color la proximidad del objeto de espionaje, lo que lo hace muy orientativo.
Así, pues, queda visto que también existen aparatos que detectan las cámaras inalámbricas, los teléfonos celulares, los micros espías, y todo aparato que emite frecuencias radio entre 50MHz y 3GHz, LEDs y zumbador de indicación de funcionamiento y de detección.
Pero esto no es nada más que una guerra de mercado. A un sistema de espionaje hay un anulador o detector; mientras más caro y más sofisticado, mayor ha de ser el anulador o el detector. Pero vuelve a plantearse la duda: si puede darse el caso de haber en pisos y locales, ¿por qué no puede darse el caso de llevarlos las personas que se presentan en estas direcciones?. Y en el caso de haberlos, ¿por qué no se usan?.
Por ejemplo, existen anuladores gsm de teléfonos móviles a la venta para cualquier persona. Estos anuladores consiguen anular la frecuencia de los teléfonos móviles, quedando estos sin cobertura dentro de un radio de acción de entre 20 m y 40 m. Son ideales para teatros, bibliotecas, iglesias, lugares de reuniones, centros de alta seguridad, prisiones, etc, y sin embargo, en algunos de éstos no se usan. Cabe preguntarse entonces: ¿su uso es legal?.
Mejor sería preguntarse: ¿hay espionaje en los locales y los pisos?. No se puede formular acusaciones sin fundamentos en este aspecto. Nosotros, como pareja particular, contactamos en habitaciones que nos alquilan para las ocasiones de contactos. Hemos visitado muchas habitaciones, en muchos pisos, en su amplia mayoría por personas que no han conseguido nuestra aprobación, ni personal ni profesional. Por supuesto hemos acudido garantizando nuestra seguridad, y en todos los pisos que por razones mías personales sean nos han despertado sospechas los hemos descartado para contactos. Podrían ser grandes pisos, con sus habitaciones tipo suitte, etc, pero la privacidad y la intimidad, tanto nuestra como de las personas que contactan con nosotros, son innegociables. Somos los primeros en negarnos en que alguien nos esté visionando o escuchando, bien en una habitación colindante o en casos peores con recepciones fuera del piso en sí.
Suele ser, según se ha oído, para controlar a las personas dentro del piso o local, tanto chicas como personas asistentes. Se vigila sus conversaciones, sus movimientos, sus horarios de entrada y salida, etc. Pero son sólo comentarios que se oyen y se leen. No hay ninguna prueba de su existencia, y este artículo tampoco es ninguna prueba irrefutable. Es, sencillamente, un artículo escrito y basado en la libertad de razón y pensamiento generado a raíz de mi forma de ser como persona. Y de nuevo cabría la pregunta: ¿es legal?. Plantear aquí la solución no sería correcto. Hay aspectos judiciales que, a quienes desconozcan su funcionamiento, no es conveniente ni acertado revelarlos, con lo que no voy a responder si es legal o no. Hay quien dice que no; hay quien dice que sí, sin escucha; hay quien dice que, esgrimiendo la seguridad de las personas, es correcto; y yo, sencillamente, comento como en todo el artículo lo que se oye y se dice.
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